
En el libro del profeta Daniel, en el capítulo nueve, encontramos la oración del profeta por su pueblo. Esta oración fue el fruto de una palabra profética que ya se había cumplido, pues habían transcurrido los setenta años de desolación descritos por el profeta Jeremías.
Lo impactante es que esta oración fue el inicio del gran avivamiento que desencadenó el retorno de Israel a su tierra, la reconstrucción de sus muros y el gozo de la restauración:
“Y sacrificaron aquel día numerosas víctimas, y se regocijaron, porque Dios los había recreado con grande contentamiento; se alegraron también las mujeres y los niños; y el alborozo de Jerusalén fue oído desde lejos.” (Nehemías 12:43)
| La restauración de una nación siempre comienza con el poder de la oración y la intercesión. |
Para nadie es un secreto que el mundo está siendo conmovido por cambios en los gobiernos que generan tensiones, subidas y bajadas en el mundo económico, cambios en los líderes y en las dinámicas del país, y por los constantes rumores de guerra o violencia. Creo que, como en la época del profeta Daniel, es el momento de que la iglesia entienda que su rol para traer sanidad a las naciones empieza en la oración. Mi esposa Emma Claudia fue despertada por el Señor hace unos años para dirigir una intercesión mundial, en la que se unen líderes de diferentes naciones para orar de forma continua. Como iglesia, sentimos que esta intercesión ha sido nuestro escudo y nuestra mayor fortaleza en los tiempos de prueba.
SI le gustaría unirse a este desafío de intercesión, quisiera darle algunos consejos para que tenga una oración más efectiva.
Siempre la oración debe empezar con la gratitud; nunca la queja o el resentimiento abre las puertas. Cada nación es única y especial y quienes son los atalayas deben bendecir su nación y agradecer a Dios por su tierra, por su riqueza y por la posibilidad de compartir haber conocido allí el evangelio.
- Oremos por las naciones con acción de gracias. “Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre” (Salmos 100:4)Siempre la oración debe empezar con la gratitud; nunca la queja o el resentimiento abre las puertas. Cada nación es única y especial y quienes son los atalayas deben bendecir su nación y agradecer a Dios por su tierra, por su riqueza y por la posibilidad de compartir haber conocido allí el evangelio.
- Asegúrese de perdonar y tener un corazón sano. “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial” (Mateo 6:14)Siempre la oración debe empezar con la gratitud; nunca la queja o el resentimiento abre las puertas. Cada nación es única y especial y quienes son los atalayas deben bendecir su nación y agradecer a Dios por su tierra, por su riqueza y por la posibilidad de compartir haber conocido allí el evangelio. Estamos en tiempo de una fuerte guerra cultural, donde el enemigo busca traer confusión y, sobre todo, odio para evitar que las oraciones de los creyentes sean contestadas. Nunca un intercesor puede ser movido por el odio o el resentimiento, pues ello es contrario a su llamado. Si quiere que la oración por su nación sea escuchada, desate perdón sobre sus gobernantes; aunque no sean personas con un corazón correcto, el mismo Señor tratará con ellos. Pero lo que enseña la Palabra es que debemos orar para desatar bendición, buen juicio y paz sobre nuestros gobernantes y nuestra nación.
- Tenga una guía de oración clara. “Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.” (Isaías 50:11)La oración debe ser específica y concreta; recuerde que no es la palabra la que hace que nuestra oración sea eficaz. Creo que la mejor guía y la oración más poderosa siempre son las que incluyen la confesión de la Palabra de Dios.Si quiere hacer la misma oración que hizo el profeta Daniel, lo invito a descargar esta sencilla guía de oración para que pueda orar por su nación y ver un cambio en la esfera espiritual que le permita a la iglesia levantarse para la conquista.Descargar guia de oración