FEBRERO 5 · VOLVIENDO AL PRIMER AMOR

En su carta a los efesios, Pablo les dijo: “Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” (Efesios 2:20). Si miramos el desarrollo de la iglesia en los años que siguieron a los apóstoles y a los padres apostólicos, que eran los discípulos de los apóstoles, nos daremos cuenta que ésta  fue una época en la cual la iglesia ardía en fuego por el Señor. A los cristianos no les importaba ofrendar sus propias vidas por causa del evangelio de Jesús. No les interesaba ser llevados al circo romano para que los leones los destruyeran y devoraran; ellos ardían en pasión, en amor por Jesús. Mas con el paso de los años, los cristianos se fueron amoldando a las circunstancias y cayeron en el conformismo. El Señor tuvo que exhortarlos a volver al primer amor diciendoles: “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor”.  (Ap 2:4). 

Cuando se pierde el primer amor, se requiere de un arrepentimiento genuino para poder recuperarlo. “¿Recuerdan cómo ardían por Jesús cuando recién se convirtieron?”. Esa fue la pregunta que le hice al  liderazgo de nuestra iglesia en Bogotá. La gran mayoría tenía una profunda compasión por alcanzar a los perdidos para Jesús; no les importaba consumirse por Dios, desafiando cada obstáculo. Ellos eran los primeros en hacer presencia en las mañanas para participar de la intercesión; hacían cualquier cosa para Dios. Pero algunos una vez que alcanzaron sus metas y empezaron a ser admirados, sin darse cuenta, se dejaron atrapar por los halagos y esto los fue afectando a tal punto que la llama del amor se apago, o quedo muy tenue en ellos.  Y esto significa perder el primer amor. a ellos el Señor les dice: “Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido”. (V.5).