9 DE JUNIO · VIVIENDO EN EL PROPÓSITO

Gracias a la tecnología, podemos ver el milagro de la creación, en las diferentes etapas de gestación de la mujer. Que emocionante es observar que a las pocas semanas de embarazo de cada una de mi hijas, se puede ver el milagro de la creación. Razón por la cual Job expreso: “Tus manos me hicieron y me formaron; ¿Y luego te vuelves y me deshaces? Acuérdate que como a barro me diste forma; ¿Y en polvo me has de volver? ¿No me vaciaste como leche, Y como queso me cuajaste? Me vestiste de piel y carne, Y me tejiste con huesos y nervios. Vida y misericordia me concediste, Y tu cuidado guardó mi espíritu.” (Job. 10:8-12).

Dios se entregó a la tarea de crear al hombre a su imagen y semejanza, pues el propósito divino era que el hombre fuese la extensión de su carácter en esta tierra. Pablo dijo: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” (Efe. 2:10). ¿Cuánto le tomó al Señor moldear a los doce apóstoles? Por tres años y medio los estuvo moldeándolos, trabajando en el carácter de cada uno de ellos, hasta que logró reproducir su carácter en ellos; los cuales se esforzaron en llevar el evangelio hasta lo ultimo de la tierra.

“Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.” (Génesis 2:8).

¿Sabía usted que Dios plantó un huerto para nosotros? Nadie escoge la familia a la que llega, ni tampoco la nación. Sin importar el carácter de los padres, Dios permitió que seamos la extensión de ellos, y adquirimos también la imagen y semejanza de nuestros progenitores.

Cuando tuve mi encuentro personal con Jesús me di cuenta de que en mi hogar habían muchas falencias, muchas imperfecciones, muchas necesidades; pero al mismo tiempo tuve que depender de él y todas mis necesidades fueron suplidas por él. Descubrí cosas que no había visto en mi propia casa y en la medida en que crecía en la fe, todas estas bendiciones que el Señor tenía para mí, se iban revelando, y empecé a descubrir tanta riqueza en el mundo espiritual, y a través de la fe, las traía al plano natural; y ahí fue donde mi mente empezó a cambiar.

Aprendí el principio de la visualización, de como sería mi ministerio a quienes podría llegar e influenciar en sus vidas, en familias, en ciudades, naciones a través del evangelio. Entendí que mi propósito en esta vida era servirle a mi Redentor, llevando muchas vidas a los pies de Él, y sé que no hay nada mas satisfactorio en esta tierra que vivir en el propósito Divino.