9 DE DICIEMBRE · VIDA DE SANTIDAD

En un cuento de Navidad de Charles Dickens, el personaje central Ebenezer Scrooge, es un hombre de negocios infeliz, malo y avaro a quien se le muestra su pasado, presente y futuro. Finalmente, llega a arrepentirse y comienza a dar con generosidad.

Dickens capta la transformación en su carácter: «Estuvo en la iglesia, deambuló por las calles […] y descubrió que todo le resultaba un placer. Nunca había imaginado que un paseo le pudiera reportar tanta felicidad».

«Arrepentimiento» es una palabra muy positiva en la Biblia. La palabra griega «metanoia» significa «cambio de mente». Lo que esto significa, en primer lugar, es darle la espalda a las cosas malas. Ese tipo de cosas son lo que arruinan tu vida y rompen tu relación con Dios. El arrepentimiento significa sentirlo tanto que dejas esas cosas. Librarte de las cosas malas es algo que mejora tu vida, pero solo es la primera parte.

El cambio de corazón y mente no solo significa apartarse de las cosas malas, sino también volverse hacia Dios y el bien. La palabra «arrepentimiento» raramente aparece sola en la Biblia. El arrepentimiento genuino se evidencia por su fruto. El remordimiento no es suficiente; se requiere un cambio de mente, corazón y vida. Casi siempre es «arrepiéntete y…». Arrepiéntete y cree. Arrepiéntete y pon tu fe en Jesucristo. No es solo un caso de mirar atrás, sino también de mirar al porvenir.