29 DE MAYO · VICTORIA EN LA GUERRA ESPIRITUAL

Debemos ser conscientes que mientras estemos en este mundo, estaremos luchando contra fuerzas adversas de maldad que operan en los aires.  Alguien le preguntó a un general inglés -quien era conocido por sus victorias en el campo de batalla- en una guerra entre dos ejércitos. ¿General, cuál tiene la opción de ganar? Este hombre respondió:  “El que avanza”.

Desde el momento en que aceptamos a Jesús como nuestro salvador, inmediatamente entramos a ser parte del ejercito de Dios. “Antes de conocerle como nuestro salvador, fuimos arrastrados por la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia.” (Efesios 2:2). Y por lo tal ni cuenta nos dábamos de que estábamos en enemistad contra Dios. Pero ahora que somos salvos debemos prepararnos para enfrentar esos poderes demoniacos que Jesús ya venció en la cruz del calvario.

LO PRIMERO QUE TENEMOS QUE HACER ES: ATAR AL HOMBRE FUERTE

El Señor enseñó este principio: “Ninguno puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no le ata” (Marcos 3:27a).

Satanás sabe que cualquier persona que conozca estos principios espirituales, y los ponga en práctica,  lo vencerá.  Debe entender que vencer al hombre fuerte no significa que estaremos erradicando el mal del mundo entero; sabemos que esto lo hará el Señor Jesús.

Pero al desenmascararlo, quitamos la influencia del mal de nuestras vidas, de nuestra familia, de los negocios, de las finanzas, de la ciudad y de la nación. Y la única manera de atarlo es con la sangre que Jesús derramo por nuestra redención. Lo debemos hacer en el nombre de Jesús y en el poder del Espíritu Santo.

LO SEGUNDO QUE DEBEMOS HACER ES: RESISTIR AL ADVERSARIO

“Someteos, pues a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7). Este pasaje nos muestra dos aspectos importantes que debemos tener en cuenta para poder combatir al adversario: someternos a Dios; lo cual significa una vida rendida totalmente a él. y el resistir al adversario. Lo cual significa perseverar en la fe. Lo uno depende de lo otro. Si usted se somete a Dios, podrá resistir en fe al adversario. Entendiendo que Nos sometemos a Dios cuando decidimos vivir de acuerdo a Su Palabra, y el obedecerla nos ayuda a ser sensibles a la guía del Espíritu Santo.

EN TERCER LUGAR, DECLARAR LA VICTORIA OBTENIDA EN LA CRUZ DEL CALVARIO

Pablo dijo: “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero).” (Gálatas. 3:13). La palabra redimir significa, literalmente, que nos rescató, en este caso, no solo fue de la esclavitud de Satanás, de la opresión y del engaño del enemigo; sino de la condenación eterna.