4 DE AGOSTO · VICTORIA SOBRE EL ADVERSARIO

En una oportunidad fui a visitar a un amigo a su casa de campo, al llegar fui recibido por dos perros Rottweiler y lo único que me separaba de ellos era una cerca de alambre, aunque los perros furiosos estaban bastante cerca de mí y se caracterizan por ser muy guardianes del territorio donde viven, no se atrevían a aproximarse a la cerca; luego supe que toda la cerca tenía energía eléctrica, esto me hizo pensar que muchas veces nos encontramos tan próximos al peligro, percibimos la presencia del adversario de una manera amenazante, pero a la vez sentimos una gran protección espiritual, sabemos que el enemigo no puede acercarse ni puede hacernos daño alguno, ya que la Palabra dice “…porque mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo” 1 Juan 4:4.

Jesús sabía que tendríamos un guerra continua contra las fuerzas de maldad que operan en las regiones celestiales, por eso nos enseñó qué armas usar para vencer y obtener la victoria. El Señor Jesús dijo: “Ninguno puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no le ata, y entonces podrá saquear su casa”. (Marcos 3:27) Satanás sabe que el que conoce estos principios espirituales y los usa, podrá vencerlo., recuerde que vencer al hombre fuerte no es erradicar el mal del mundo entero, esto lo hará el Señor y hay un día preestablecido para ello, lo que debe hacer es quitar la influencia del mal de su vida, su familia, su casa, sus negocios, sus finanzas, su ciudad y su nación. A medida que conquista un terreno, va echando el mal, sacándolo para que no lo toque ni lo destruya.

El mal continuará hasta que Cristo venga por segunda vez a la tierra pero usted conquista áreas donde el enemigo ya no entrará. En Santiago 4.7 dice, “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.”, tanto el sometimiento a Dios como el resistir al adversario, es lo que nos ayuda para obtener la victoria sobre él, debemos entender que el sometimiento a Dios no es algo que uno hace una vez a la semana sino que a diario debemos mirar nuestro corazón a través del espejo de Su Palabra y Sus enseñanzas. Si podemos doblegar el corazón a los mandatos divinos, Dios pondrá a nuestra disposición Su ejército angelical. Podemos resistir al adversario cuando sabemos lo que Dios enseña en Su Palabra; aunque el enemigo ataca a través de los pensamientos, podremos identificar cómo operan para erradicarlos de nuestras vidas.