JULIO 13 · VICTORIA A TRAVÉS DEL PERDÓN

Durante estos días pasados hemos estado hablando acerca del perdón; cuán importante será para Dios el perdón que el pueblo judío tiene como parte de su calendario anual un día, considerado el más santo, dedicado solamente al perdón el cual llaman Yom Kipur, este es un tiempo de reflexión, arrepentimiento y reconciliación. Hoy quiero compartir diferentes principios que lo llevarán a vivir una vida de perdón:

Primero, es importante comprender que en algunas ocasiones no hay necesidad de confesar el perdón a la otra persona, porque el perdón es unilateral. En ese caso, debe hacer una oración nombrándola aunque no esté presente, perdonarla y bendecirla. 

Segundo, una vez que usted haya otorgado el perdón no es necesario que vuelva a perdonar una y otra vez, sólo confiese que ya lo hizo dando gracias a Dios por ello. Es como cuando cancela una deuda y rompe el pagaré, no tiene necesidad de romperlo nuevamente. La ofensa es una deuda y el perdón es su cancelación.

Tercero, evite las palabras hirientes, las indirectas y no permita que vuelva el resentimiento a su vida. Pablo dijo: “Porque si las cosas que yo destruí, las mismas vuelvo a edificar, trasgresor me hago” (Gálatas 2:18), el perdón debe ser total. Ya nunca debe dar cabida al resentimiento, porque todo quedó sepultado. He conocido varios casos de personas que se rehusaron a transmitir perdón a sus cónyuges y el resultado fue la destrucción total de toda la familia. El resentimiento hace que todos pierdan, pues éste se convierte en una pared intermedia de separación que dañan la familia, y sabemos que una casa dividida contra sí, no puede permanecer en pie sino que cae. En cambio, aquella persona que perdona de corazón, se beneficia a sí misma pues está practicando el verdadero amor, igual que lo hizo Jesús. Sus primeras palabras en la Cruz fueron: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen…”. Jesús repitió estas palabras continuamente y esto le ayudó a soportar la prueba.