25 DE ABRIL · VENCIENDO LA INCREDULIDAD

El Dr. Cho compartió que en ciertas ocasiones él se acostaba como si tuviese la fe mas grande de este mundo, pero en la mañana, él sentía como si esa fe tuviese alas y se hubiese ido demasiado lejos. Con esto podemos entender que hay circunstancias en la vida que activan nuestra fe, pero que también vienen otras que trataran de debilitarla.

La duda y el temor han sido siempre las estrategias que el enemigo ha usado durante todas las épocas para desestabilizar al hombre, debilitando su fe. El siguiente paso es la queja. Esto llega a la vida de la persona porque no ha llenado su mente de la Palabra de Dios y ha permitido que toda clase de argumentos y pensamientos negativos.

Usted debe saber que el campo de batalla donde más trabaja Satanás es la mente humana. La mente está muy ligada a la parte espiritual; la intención del enemigo es controlarla, pues sabe que si lo logra, le será mucho más fácil dominar todo lo demás. Satanás es un oportunista, y él procura llegar a la mente del hombre en momentos de mayor vulnerabilidad o sensibilidad espiritual; fue así como hizo con Adán y Eva, en el paraíso, logró llamar la atención de ellos, para que entraran en dialogo con él, los llevó a que vieran las cosas con la mente natural y no con los ojos de la fe, consiguiendo de este modo engañarlos y llevarlos a una rebelión abierta contra Dios, que les costó el perderlo todo.

“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella” (Génesis 3:6).

La fe debe ser probada, todos tenemos que pasar por el mismo proceso en el desarrollo espiritual. El soldado muestra su valor y coraje es en el campo de batalla. De igual manera, el creyente puede demostrar su calibre espiritual cuando está frente a la prueba, ya que, al salir vencedor, es coronado de gloria, honra y alabanza. El apóstol Pedro declaró “Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual, aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” (1 Pedro 1:7).

La Palabra confesada es lo único que vence al adversario, aunque todos tenemos las mismas oportunidades brindadas por Dios a través de Su Palabra, solo aquellos que se mantienen firmes en lo que Dios les ha dicho y confiesan la Palabra con fe, saldrán victoriosos ante el adversario.

Debemos saturarnos del conocimiento de la Palabra, tenemos que enseñarla y animarnos unos a otros con la ella, cantarla. Mantener fresca la Palabra en nuestras mentes nos ayuda a conquistar las puertas del enemigo. Tal como Jesús fue en la tierra, así debemos ser nosotros, usando muy bien la Palabra de verdad como buenos soldados de Jesucristo.