22 DE MAYO · VENCIENDO AL DESALIENTO

Debemos entender que como cristianos estamos en una permanente guerra espiritual; y en la historia bíblica quedaron plasmadas situaciones donde podemos entender todo lo que se mueve en el reino espiritual. “Pero cuando lo oyeron Sanbalat horonita, Tobías el siervo amonita, y Gesem el árabe, hicieron escarnio de nosotros, y nos despreciaron, diciendo: ¿Qué es esto que hacéis vosotros? ¿Os rebeláis contra el rey?” (Nehemías 2:19).

Estos tres personajes, son un prototipo de los espíritus demoníacos que buscan personas y les doblegan la voluntad, para que se conviertan en siervos del rey de este siglo. Y para tratar de desmotivar a aquellos que entienden el principio del reino espiritual, y que saben que deben luchar por el bienestar de su nación. Estos poderes adversos usan el escarnio como un arma poderosa para intentar robar la fuerza de conquista y para que las personas se den por vencidas, sabiendo que si ceden siempre vivirán en esclavitud. Refiriéndose al muro que ellos edificaban dijeron: “Si subiere una zorra lo derribará”.

Esta es una expresión de burla. Los enemigos de los judíos trataron de hacerles creer que no tenían experiencia, ni contaban con los materiales adecuados para hacer la obra. Querían que admitieran la idea de que lo que hacían era tan débil que no aguantaría ni el peso de una insignificante zorra. Por lo general, el adversario trata de que aquel que es parte del pueblo de Dios quite los ojos de Su Palabra para fijarlos en las circunstancias; cuando esto sucede, el creyente queda en desventaja, pues ha entrado al territorio del enemigo.

La experiencia sería similar a la vivida por el pueblo de Israel cuando los diez espías enviados para inspeccionar la tierra se dejaron impresionar por lo que veían con sus ojos naturales, y por esta causa afectaron a toda la nación. “Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac” (Números 13:28).

El desánimo quita la motivación de vivir, trae pérdida del afecto, mata el amor conyugal, debilita las fuerzas para la guerra y para la conquista. Para contrarrestarlo, Nehemías reunió a las personas en grupos familiares. “Entonces por las partes bajas del lugar, detrás del muro, y en los sitios abiertos, puse al pueblo por familias, con sus espadas, con sus lanzas y con sus arcos” (Nehemías 4:13).

Debemos entender que el antídoto contra el desánimo es la fe, como lo expresó el escritor de la carta a los Hebreos: “… que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros” (Capítulo 11:33,34).