31 DE JULIO · VENCIENDO EL TEMOR A TRAVÉS DEL AMOR

Sabemos que Dios es amor y creemos que nuestro corazón está en Sus manos, entendiendo que Él está de nuestro lado y se supone que debemos vivir confiados porque Él venció al adversario. Sin embargo hay situaciones que tememos enfrentar cuando nos acercamos a ellas, experimentamos una sensación extraña en el estómago que nos espanta o nos sorprende, pero para evitar esa sensación debemos identificar cuáles son nuestros temores para así poderlos enfrentar miedo.

Generalmente creemos que con el tiempo el temor se irá pero el tiempo no vence al temor pues este no es una sensación interna del ser humano, sino un espíritu demoníaco. Cuando descubra cuál es el origen de su temor, confróntelo en el Nombre del Señor Jesús. Usted debe ver al temor como un enemigo que ya fue vencido por el poder de Jesucristo en la Cruz del Calvario, además debemos llenar nuestra mente y emociones de la Palabra de Dios, pues a través de esta es que viene la fe, en Romanos 10.10 y 11 el apóstol Pablo dice, “Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.”

Cuando nuestra mente está llena de fe, podemos resistir al adversario; recuerde que el enemigo lanza dardos a la mente del hombre que llegan envueltos en pensamientos humanos, vienen astutamente y entran de manera tan sigilosa que la persona, muchas veces usted no se da cuenta que esos pensamientos no son suyos sino del enemigo. Sin embargo, con el escudo de la fe podemos apagar todos los dardos de fuego del maligno protegiendo nuestras visiones y los sueños que el Señor nos haya dado, podemos confirmar esto con lo que escribió el Apóstol Santiago: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” esto está en Santiago 4.7.

El patriarca Job compartió cómo el temor le trajo consecuencias funestas a su vida y a la de su familia: “Porque tuve temor de la gran multitud, y el menosprecio de las familias me atemorizó…” esto lo podemos encontrar en Job 31:34. Más adelante en el mismo libro en el capítulo 3, versículo 25 dijo: “Porque el temor que me espantaba me ha venido, Y me ha acontecido lo que yo temía.”. Toda la prueba llevó a Job a un genuino arrepentimiento, y esto fue lo que doblegó el poder del temor en su vida, por esto en el capítulo 42 versículos 5 y 6 dijo: “De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, Y me arrepiento en polvo y ceniza.” También declaró: “Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job.” esto está en Job 42:10, vemos en Job 42. 12 y 13, cómo la liberación del temor trajo la recompensa “Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero; porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas, y tuvo siete hijos y tres hijas.”

Cuando desaparece la sensación que antes nos espantaba y ya no hay temor, nuestra mente está despejada para alcanzar lo que antes no nos atrevíamos a conquistar. Job a pesar de lo que estaba viviendo entendía la naturaleza de Dios y dijo: “¡Quién me diera quien me oyese! He aquí mi confianza es que el Omnipotente testificará por mí, aunque mi adversario me forme proceso” esto está en Job 31:35. Recuerde que Dios todo lo tiene bajo control y por eso no puede dar cabida al temor.