12 DE MAYO · UN FUNDAMENTO SOLIDO

El apóstol Pablo comprendió que la visión del Señor Jesús al venir a este mundo era levantar aquello que se vino a conocer como su iglesia, la cual sería edificada a través de piedras humanas; entendiendo que hay una piedra que es conocida como la piedra angular; la cual es Jesucristo.

Jesús es la base de la Iglesia, sobre la cual se erigen doce columnas, es decir, el fundamento apostólico que había sido profetizado en el Antiguo Testamento. Cuando Jesús escogió a Sus apóstoles se enfocó solamente en doce personas, los cuales vinieron a ser el soporte que sostendría el peso de la iglesia.

Si observamos el ministerio de los apóstoles, existió un tiempo donde éste no se desarrolló ni experimentó mayor crecimiento; no hubo un trabajo de expansión evangelística; pero fue un tiempo de formación y aprendizaje de cada uno de los apóstoles.

Además uno de los discípulos al que tenían en un alto concepto, resultó ser una piedra falsa, y que fue desenmascarado poco antes del sacrificio del Señor Jesús. Luego los once apóstoles se reunieron en el aposento alto y dijeron que era hora de echar suertes y escoger el reemplazo de Judas. Ya la columna había sido removida y había quedado el espacio para que alguien que tuviese el corazón correcto tomara ese lugar. Echaron suertes y ésta cayó sobre un hombre llamado Matías. Lo interesante del caso es que ésta es la única vez que Matías se nombra en la Biblia, pero de algo estamos seguros, él llegó en el tiempo de Dios para ocupar el lugar de la columna débil, frágil y no confiable. Con Matías, como parte del equipo, edificar la iglesia se volvió algo factible.

Debemos entender que el fundamento que el Señor estableció fue: Él como la piedra angular o el fundamento más importante y luego las doce columnas, que fueron los doce apóstoles y los discípulos de ellos se convertirían en la fuerza fundamental del crecimiento. En tendiendo que nada de lo que está escrito en la Biblia es por casualidad, sino que forma parte del propósito divino.

Mientras Judas fue parte de los doce, el crecimiento se detuvo, pero tan pronto como Matías entró a ser parte del equipo de los doce apóstoles, inmediatamente vino el Espíritu Santo sobre todos los que estaban congregados y todos fueron llenos del Espíritu de Dios y comenzaron a hablar en otras lenguas según el espíritu les daba que hablasen. Luego Pedro ante la crítica de algunos de los judíos, se levantó y dio un poderoso mensaje, que confrontó a los allí presentes, diciéndoles: “Sed salvos de esta perversa generación. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hechos 2:40-42).