9 DE FEBRERO · UNA NUEVA VIDA

Un francés que llevaba varios años viviendo en Inglaterra quiso obtener la ciudadanía británica. De acuerdo con la ley, el hombre tuvo que someterse a una serie de requisitos y al final le dieron la ciudadanía.

Cuando regresó a casa, sus amigos le dijeron en tono burlón: “No notamos que el cambio de nacionalidad haya hecho en ti alguna diferencia”. A lo que el contestó: “Si la hay: ayer la batalla de Waterloo era una derrota para mí, pero ahora es una victoria”. (Se refería a la batalla en que las tropas inglesas derrotaron a los ejércitos franceses de Napoleón).

Cuando recibimos la nueva naturaleza por la fe en Cristo cambia toda nuestra perspectiva, haciendo que nos gloriemos en lo que antes fue un motivo de vergüenza, y viceversa. Como dice la Escritura: “Las cosas viejas pasaron he aquí todas son hechas nuevas”.