15 DE DICIEMBRE · UNA NUEVA VIDA EN CRISTO

Así como la naturaleza del hombre es diferente a la naturaleza de los animales, también la naturaleza de los seres celestiales es diferente a la de los seres humanos. Debemos entender que los únicos que pueden experimentar este cambio de naturaleza son los seres humanos que han decidido rendir sus vidas al Señor Jesucristo. Pablo dijo: “El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales” (1 Corintios 15:47,48). Cuando Dios puso a la primera pareja en el huerto del Edén, el hombre era predominantemente espiritual, podríamos decir que el hombre era espíritu que vivía en un cuerpo. Dios le dio instrucciones a la primera pareja, diciéndoles: “De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:16,17).

Lamentablemente, desobedecieron a Dios y creyeron las mentiras del diablo. Comieron del fruto prohibido y, apenas lo hicieron, la parte espiritual de ellos murió; el hombre y la mujer permanecieron conscientes en la parte del alma y el cuerpo, pero su espíritu murió. Sólo hay una manera en que el espíritu puede revivir dentro de una persona, esto sucede cuando ella acepta a Jesús en su corazón como Señor y Salvador. El nuevo nacimiento solamente se produce cuando alguien reconoce que Jesús tomó su lugar y pagó el precio de su pecado en la Cruz del Calvario; cuando esto sucede, la parte espiritual recobra vida, hay un renacer en esa persona. Esto fue lo que Jesús quiso enseñar a Nicodemo cuando le dijo: “El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3).

Un perrito no puede ver lo que sucede en el mundo humano porque su mundo es el mundo de los perros. Un perro no valora el dinero como los humanos lo valoran; para el hombre, no sólo el dinero es algo muy importante sino que hay un sinnúmero de cosas que tiene un gran valor para él, pero esto es algo que en el mundo de los perros carece de importancia. Por otro lado, en el reino espiritual, para Dios los dones espirituales son muy importantes y si Él los entrega en manos de alguien que no haya nacido de nuevo, podrá pisotearlos porque no los valora. Cuando se nace de nuevo, aprendemos a hablar con Dios en Su mismo lenguaje, Su lenguaje es el lenguaje de la fe. Los seres celestiales pueden ver el reino de Dios (Juan 3:5). Quien ha nacido de nuevo, aunque vive en un cuerpo humano, su naturaleza es espiritual; los hombres de La Biblia que tocaron el corazón de Dios fueron aquellos que pudieron ver cosas que la mente natural no logró percibir.

Abel vio la redención y la representó a través de su ofrenda, y esto lo inmortalizó. Cuando Dios le pidió una ofrenda, no lo tomó por sorpresa, porque ya estaba listo pues durante toda su vida había preparado la mejor ofrenda para el Señor. Lo mejor del rebaño lo ofrendó en holocausto para Dios; esto era una alegoría, pues Dios un día ofrendaría en sacrificio a Su único Hijo para redención de la humanidad.