MARZO 15 · UNA SOLA OFRENDA

Debido a que la primera pareja cedió al engaño del adversario, no sólo perdieron todo lo que tenían sino que se encontraron con algo que no esperaban: la enfermedad, el dolor la angustia, la tristeza y tanto más. Dios había dado un decreto, que de una mujer nacería aquel que le aplastaría la cabeza al adversario. El reino del enemigo se estremeció cuando Jesús nació, y de una manera desesperada usó al rey Herodes, quien mando matar a los niños menores de dos años, pensando que de esta manera se estaría deshaciendo de Jesús. Cuando el Señor inicia Su ministerio, vino el tentador para tratar de seducirlo, mas Jesús con la palabra lo echó fuera. Durante tres años y medio el Hijo de Dios logró neutralizar al reino de las tinieblas sanando enfermos, limpiando leprosos, resucitando muertos, consolando a los afligidos y alimentando a los hambrientos. 

Después de esos años de gloria, sintió que se acercaba la hora para la cual Él había venido a este mundo, la de ofrendar su vida para liberar a la humanidad del yugo opresor. Jesús se apartó a orar para ser fortalecido por Dios y para poder llegar con éxito hasta el final de Su misión. Después de Su oración en el Getsemaní, el adversario entró de nuevo en acción y usó sus armas favoritas: Traición, flagelo, escarnio, rechazo y muerte. Mas antes de dar su último suspiro Jesús dijo: “Consumado es”. Jesús murió con la gran satisfacción de haberse ofrendado voluntariamente ante el Padre, para rescatar y santificar a su pueblo.