1 DE AGOSTO · UNA EXPRESIÓN DE AMOR

Una de las maneras como el Señor Jesús enseñaba a sus discípulos, era a través de parábolas, en esta ocasión presenta el caso de una persona que fue atacado por maleantes, quedando bastante herido; dos personas muy religiosas que pasaban cerca de él, fueron indiferentes ante la situación y continuaron su camino, pero un samaritano que era alguien a quienes los judíos menospreciaban porque pensaban que ellos no estaban al nivel espiritual suyo, fue el que tuvo compasión de este hombre que era judío y extendió su misericordia hacia él ayudándole en todo.

Todas las personas están expuestas a peligros, Satanás, a quien el mismo Señor llamó “ladrón”, viene para hurtar, matar y destruir esto lo podemos ver en Juan 10:10. Aquellos que han caído en sus garras quedan como el hombre de esta parábola, despojados de todo lo que han conseguido a lo largo de su existencia. En un solo instante, el diablo roba todo cuanto tiene una persona y en algunas ocasiones tratará de robarle también su fe en Dios, abandonándolos medio muertos en el camino.

Cuando una persona sufre una herida requiere inmediatamente un antiséptico para evitar cualquier infección, así como sucede en lo natural, ocurre en lo espiritual, del mismo modo como una herida física no tratada debidamente produce infección, una herida espiritual o emocional carente de sanidad divina conduce a la amargura, el odio, la venganza, la depresión, la soledad, la tristeza, etc.

La parábola dice: “Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia, y de una manera diligente, aplicó sobre las heridas, vino y aceite.” El vino se usaba como antiséptico para desinfectar la herida y a la vez es un prototipo de la sangre del Señor Jesús, el aceite es ese bálsamo que refresca el cuerpo, el cual a su vez es una representación del Espíritu Santo.

Luego, el buen samaritano lo lleva al mesonero, o al lugar de asistencia medica mas cercana, y lo deja en manos de los médicos, diciéndoles: “Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese” esto está en Lucas 10:35b, son muchos los que se identifican con esta parábola, y lo más lamentable es que quienes les hirieron fueron aquellos que mas decían amarles, dejándoles con heridas muy profundas en el alma pero la gracia de Dios les alcanzó a través de un buen samaritano que les compartió acerca del amor de Dios y lo que Jesús hizo por ellos en la cruz del calvario.

Apreciado amigo, es importante que entienda que la sangre de Jesús es la medicina para cualquier herida física, emocional o espiritual; solo pida que esa sangre lo trasforme.