19 DE AGOSTO · UN FUNDAMENTO FIRME

Jesús que es el principio de la sabiduría, no influenciaba a las multitudes ni las presionaba para que le siguieran, porque sabía que las personas tienden a ser inconstantes; Jesús sabía que si quería edificar una iglesia sólida que pudiera soportar las inclemencias del tiempo, debería hacerlo con rocas. Por esto, cambió el nombre a Simón, el hermano de Andrés, por el de Pedro que significa “roca”. Lo hizo dando a entender lo que Él haría con cada uno de los doce en Su equipo, el cual el Señor decidió conformar pensando en lo eterno, no en lo temporal.

El Señor tenía que escoger entre la arena y la roca para poder formar su equipo, Él sabía que las multitudes eran inconstantes, como la arena que está a la orilla de mar, movidas por las olas que vienen y van; un día aclaman a su líder pero al siguiente reniegan de él. En cambio, la roca es símbolo de firmeza. Para poder tener éxito en Su ministerio Jesús necesitaba que los discípulos fueran como rocas, que pudieran mantenerse firmes en los momentos de prueba y que nada los moviera en su modo de pensar. La visión del Señor Jesús ha sido la única que logró traer redención, esperanza y vida a toda la humanidad.

Es interesante que, en el equipo que Él estaba conformando, hubiera toda clase de personas, cada una con su personalidad peculiar y su temperamento. Andrés y Juan eran seguidores de Juan el Bautista, de pronto, señala a Jesús y les dice: “Este es el Cordero de Dios … “ (Juan 1:29). Fue suficiente para que ambos siguieran a Jesús, entonces Él les pregunta: “¿Qué buscáis?” Ellos sólo querían saber dónde Jesús moraba, y el Señor los invita a seguirlo. Andrés busca luego a su hermano Simón y lo trae a Jesús; cuando lo ve, Él le cambia su nombre por el de Cefas o Pedro que significa piedra (Juan 1:35-42). Al día siguiente, Jesús halló a Felipe y lo invitó a seguirle. Felipe encuentra a Natanael y lo lleva a Jesús (Juan 1:43-51).

Al parecer estas personas que habían seguido a Jesús, regresaron luego a sus actividades; mas días después, cuando Jesús estaba junto al mar de Galilea, vio de nuevo a Simón y Andrés su hermano que estaban pescando. Él les hace una invitación a seguirle, porque los haría pescadores de hombres. Después de esto, ellos siempre estuvieron con Jesús. Más adelante encontró a Jacobo y Juan hijos de Zebedeo, que remendaban las redes y ellos las dejaron respondiendo al llamado de Jesús. Luego llama a Leví o Mateo y le invita a seguirle, que deje su negocio de cobrador de impuestos para ir con Él (Marcos 2:13-14).

Después el Señor decide establecer Su equipo: “Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios” (Marcos 3:14-15).