10 DE JUNIO · TIEMPO DE AMORES

Abraham entendió que era el tiempo de amores para Isaac, y antes de que este se fuera a fijar en la persona incorrecta, decidió tomar la iniciativa y comisiona a su criado; el siervo de mayor experiencia y de su máxima confianza. La misión asignada era conseguir mujer para Isaac, y Abraham lo hace entrar en pacto de que cumpliría fielmente cada una de la instrucción dada por su amo. su misión.

Cuando ya se encontraba en el lugar correcto, oró para que Dios prosperara su camino y para saber cuál sería la persona indicada pidió algunas señales. Todo se cumplió en la vida de Rebeca. Tal como Eliezer se lo había propuesto, regresó con la doncella para presentarla a Isaac quien la amó desde el primer instante en que la vio.

Lo interesante de esta historia es que este es el criado sin nombre; quien vino a ser un prototipo del Espíritu Santo quien es el encargado de escoger la persona indicada para cada individuo. Por supuesto, Él no va a buscar en lugares incorrectos, sino que lo hace entre quienes tienen principios cristianos y son temerosos de Dios, a los cuales Él ha guardado sobrenaturalmente para la hora adecuada.

Cuando Dios escoge por nosotros, se mantendrá la pureza del amor; si somos nosotros los que escogemos sin Él, nos exponemos a vivir una relación pasajera. En el caso de Isaac y Rebeca podemos decir que:

FUERON DIRIGIDOS POR DIOS. Dios mismo se encarga de poner el sentir en el corazón tanto de los jóvenes como de los padres. Es muy diferente cuando le permitimos a Dios que escoja por nosotros, a cuando lo hacemos basados en nuestros deseos.

EL ESPÍRITU SANTO SE ENCARGÓ DEL ENCUENTRO. Es lo que podíamos decir: Citas divinas. Que en la medida en que los jóvenes se van conociendo, la convicción entre ambos se hace mas fuerte.

SUPIERON ESPERAR EN DIOS. Cuantos jovencitos por precipitados se lanzaron a una aventura amorosa, con la persona que creían que era la persona correcta y se comportaron como si fueran un matrimonio sin estar casados, y luego se tienen que enfrentar a la desilusión.

RENUNCIARON A SUS PROPIOS INTERESES. El apóstol Pablo escribió: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser.” (1 Corintios 13:4-8). Debemos entender que el amor es ausencia de egoísmo, dominio propio, integridad y paciencia.

Decidieron servir a Dios, por lo cual fueron prosperados. El propósito del matrimonio es saber que los dos están siendo unidos para llevar a cabo como pareja una misión Divina.