2 DE DICIEMBRE · TENIENDO EL RESPALDO DE DIOS

Gedeón tenía un concepto muy bajo de sí mismo, pensaba que Dios los había abandonado, y por eso los enemigos hacían continuamente incursiones para robarles las cosechas y el ganado, tanto que ellos escondían todos su bienes para evitar el saqueo, además tenían que vivir huyendo de sus opreso-res. En ese momento tan difícil en la vida de Gedeón, el Señor se le revela a través de un ángel y le dice: “…Jehová está contigo, varón esforzado y valiente” (Jueces 6:12). En un instante, el Señor derribó todos los argumentos que este hombre tenía acerca de Dios al mencionarle dos aspectos:

El Señor estaba de su lado, y creo que ese es el punto de partida para enfrentar cualquier desafío, el saber que podemos apoyarnos en Él, pues era el hombre en quien Dios estaba depositando Su confianza para la liberación del pueblo.

Dios vio en Gedeón lo que él mismo aún no había visto. Por eso le dice: “…Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?” (Jueces 6:14).

Durante el encuentro de Gedeón con el ángel sucedió un intercambio divino. Dios tomó toda la debilidad de ese hombre y a cambio le dio la unción o la fuerza divina. La unción significaba que la fuerza de Dios era la fuerza suya, por eso Él le dice: “Con esta tu fuerza, salvarás a Israel”. Dios quiere hacer en usted un intercambio divino. Tomará Él toda su debilidad y la dejará en el cuerpo llagado de Jesús, y pondrá toda la fuerza de conquista de Jesús en su vida.

Aquel que reciba la revelación de lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz, podrá entrar en otra dimensión. Lo poderoso de la obra de la cruz es que jamás pierde vigencia, aunque Jesús murió dos mil años atrás, Su obra redentora permanece en presente continuo. “Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” (Hebreos 10:14).

La muerte de Jesús en la cruz fue la ofrenda que Dios Padre hizo para que los que creen en el Hijo alcancen la perfección a través de Su redención en cualquier momento de sus vidas. La obra de la cruz quedó registrada para siempre, pero está en el plano espiritual y sólo a través de la fe podemos alcanzarla.

Apropiarnos de la obra de la Cruz del Calvario es aceptar el intercambio divino, es Dios quien toma toda nuestra maldición y a cambio nos da Su bendición. Toma toda nuestra iniquidad y a cambio nos da Su salvación. Toma toda nuestra enfermedad y a cambio nos da Su salud. Toma toda nuestra pobreza y a cambio nos da de Su abundancia. Toma nuestros corazones rotos y a cambio nos da Su Espíritu Santo.