14 DE NOVIEMBRE · SU BENDICIÓN ES COMPLETA

El deseo de Dios es que cada uno de Sus hijos reciba la habilidad de creer en Él para ver lo imposible hecho posible; Jesús lo expresó de esta manera: “Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados” (Juan 9:39). Dios abrió los ojos espirituales de Sara y Abraham para que alcanzaran a ver su descendencia, la cual era tan numerosa como lo son las estrellas del cielo y la arena del mar.

Al Señor le plació, que, por medio de la fe, cada uno de sus hijos puedan conquistar todo aquello que desean, pues todo lo que necesitamos ya existe, pero aún no se ha manifestado en el plano físico, sino en el espiritual, y para que cada una de las bendiciones que anhelamos se hagan realidad, debemos verlas primero con nuestros ojos espirituales. Pablo lo declaró diciendo: “a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia” (Romanos 4.17,18).

En un viaje que realicé años atrás a Guatemala, conocí a un hombre cuyo testimonio me impresionó. Fue criado en una de las tribus indígenas que habitan este país, aprendió a leer y a escribir recién a los diez y seis años, pero Dios lo hizo un hombre muy próspero. Mientras él compartía su testimonio le pregunté cómo había alcanzado tanto éxito. Su respuesta fue sorprendente: “Le pedí a Dios que me diera la misma sabiduría que le dio a Salomón; El abrió los ojos de mi entendimiento, pude ver la prosperidad y logré por medio de la fe hacerla una realidad para mi vida y mi familia.”

Hoy en día es dueño de once empresas que el Jesús le ha dado y su meta es llegar a tener doce.

Este hombre nos enseña que nunca es tarde para empezar; vi el poder de la fe y la gracia divina en acción trabajando en completa armonía. Este hombre me recordó a Sara quién dio a luz fuera de tiempo, pues él pudo haberse quedado el resto de la vida lamentándose por no haber tenido mejores oportunidades como otras personas, pero en lugar de ello decidió creerle a Dios de todo corazón, dar un paso de fe y Él lo respaldó en todo lo que emprendió.

El deseo de Dios es que usted alcance el éxito y la excelencia, para ello usted debe aprender a llamar las cosas que no son como si fuesen y a actuar en esa dimensión de fe. Si acepta el concepto de que siempre vivirá pobre, en pobreza vivirá, pero si renuncia a ello y se arrepiente de todo corazón pidiéndole al Señor que lo perdone, Él y lo hará. Crea que Dios lo llamó a vivir en completa bendición.