16 DE SEPTIEMBRE · AMOR QUE SOBREPASA EL ENTENDIMIENTO

“Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin” (Juan 13:1). Jesús sabía que en la próxima pascua, Él sería el sacrificio. El Cordero de Dios sería ofrendado al mundo y Él era consciente de que tenía las horas contadas antes de pasar por el suplicio.

Lo único que le daba fuerza para continuar con Su misión era el amor por los Suyos, ya que Jesús no dejó que ese amor decayera ni por un solo instante. Jesús venía como el último Adán, pues en Él se cerraba el ciclo de la raza adánica. En la fiesta de la pascua, Jesús sería ofrendado como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Su muerte en la Cruz del Calvario significaba cancelar todas las maldiciones generacionales a las que quedó expuesta la raza humana por causa del pecado de Adán. La cruz representaba la puerta de entrada al palacio de la bendición.

En la época de la reina Ester se registró un episodio que fue de mucha aflicción para el pueblo de Israel que moraba en el imperio persa. Uno de los hombres más influyentes del reino se resintió contra los judíos porque Mardoqueo no quiso postrarse en reconocimiento ante él. Esto lo impulsó en su arrogancia a publicar un edicto de exterminio para todos los judíos que estaban en el imperio. Cuando Mardoqueo escuchó la noticia, rasgó sus vestiduras, se vistió de cilicio y se cubrió con ceniza para expresar la gran aflicción de todos ellos. Pero no pudo pasar de la puerta del palacio porque estaba prohibido que alguien vestido de esta manera la cruzara. La reina Ester, que entendía muy bien los principios del reino, movilizó al pueblo a través del ayuno y la oración, luego decidió presentarse ante el rey con sus vestiduras reales.

Esto fue lo que Dios usó para que hallara gracia ante los ojos del rey que extendió el cetro de oro sobre ella y se comprometió a darle lo que le pidiera, poniendo el límite de hasta la mitad de su reino. Pensaba días atrás, ¿qué hubiera sucedido si Ester se presentaba ante el rey como Mardoqueo se presentó ante la puerta del palacio? De algo estoy seguro, si el rey nunca hubiese extendido su cetro de oro, no habría estado dispuesto a comprometer la mitad de su reino por una mujer desgreñada y con semblante de amargura. Nunca el rey hubiera comprometido las riquezas de su reino a alguien de bajo perfil, porque quería compartirlo con alguien de su mismo nivel.

¿Por qué Mardoqueo luego pudo entrar al palacio? Debemos recordar que Jesús padeció fuera de la puerta para que luego nosotros tuviésemos acceso al Padre Celestial. El malvado Amán había preparado una horca para Mardoqueo, quien es un prototipo de Jesucristo, aunque la historia nos revela que en la misma horca que el perverso Amán había hecho, fue colgado, lo cual es una alegoría de lo que sucedió en la cruz. La muerte de Jesús se convirtió en la mayor derrota para Satanás y sus huestes de maldad.