18 DE DICIEMBRE · SOY JUSTIFICADO

Dionisio uno de los más famosos gobernadores romanos mando en una ocasión a ejecutar a un hombre y este hombre le dijo: Su majestad perdóneme la vida, pero Dionisio teniendo fama de perverso no quiso indultarle (perdonarle la vida).

Entonces el hombre le volvió a rogar esta bien no me perdones la vida, pero mira yo tengo familia, esposa, hijos y mi situación económica depende de un asunto que solo yo puedo resolver, déjame ir durante diez días y te prometo que en ese lapso regresare.

A lo que Dionisio respondió: eso que me pides es imposible, pero el preso volvió nuevamente a rogar diciendo: y si consigo un amigo que me supla esos diez días y que su cabeza responda por la mía, ¿qué respondes?

Dionisio intrigado por el acontecimiento y no creyendo que alguien se pusiera en lugar del reo dijo: si hay alguien que ponga en juego su cabeza por la tuya no sólo te doy diez días, sino veinte.

Aquella misma tarde el reo se puso en camino hacia su casa, pues uno de sus amigos se había constituido en prisionero en lugar suyo. Pasaron diez, once, quince, diecinueve días; llegó el vigésimo y el verdadero condenado no se aparecía.

Dionisio fue a la cárcel y le pregunto al amigo del preso ¿sabes qué día es hoy? y este contesto el vigésimo, Dionisio le dijo sabéis que hoy moriréis y el amigo dijo no moriré él vendrá.

Cuando el verdugo afilaba la espada con la que habría de cortar la cabeza del reo, de entre la multitud salió uno dando voces y gritando esperad, esperad aquí está mi cabeza cortadla, pero Dionisio conmovido por el acontecimiento dijo: yo te perdono la vida, pero con una condición: ahora ustedes son dos amigos la condición es que en lo sucesivo seamos tres.