13 DE AGOSTO · SOMOS EL PERFECTO PLAN DEL PADRE

Muchas personas viven con una insatisfacción en sus corazones; quizás han alcanzado éxitos en lo laboral, familiar o en una profesión específicas, pero no conocen la raíz por la cual se sienten de esta manera. Quizás no lo saben, pero pueden haber experimentado el rechazo en el momento del nacimiento. Los padres que esperaban que su hijo fuera varón pero nació mujer, o viceversa, y entonces hay desilusión, lágrimas y expresiones negativas. Cuando se tienen estas heridas que hieren el alma, se necesita una medicina; lo mejor es comprender el gran amor de Dios por cada uno.

Él nos formó en el vientre de nuestra madre, nos dio el sexo que tenemos y si en el hogar nadie se preocupa por nosotros, Dios si lo hace. El extiende Su misericordia y nos lleva a la vida abundante. Cuando una persona vive el rechazo puede creer que:

– Nadie se alegró por su nacimiento. Pero Dios declara: “Antes que te formase en el vientre te conocí…” (Jeremías 1:5).

– Pueden aceptar que nadie se preocupó por cuidarle. Pero la verdad es que: “Vida y misericordia me concediste, y tu cuidado guardó mi espíritu” (Job 10:12).

– No halló ayuda por ningún lado, aunque la pidió a gritos. “Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores” (Salmo 34:4).

– No valía nada. Pero la escritura declara: “Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia” (1 Corintios 1:27-29).

El rey David dijo: “Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán” (Salmo 63:3). Esa misericordia movió al Señor a humillarse e inclinarse hasta donde estábamos y, aunque nos vio en suciedad e inmundicia, mereciendo Su rechazo, nos dio palabras de vida. Él dijo: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene mi vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).

El rechazo lleva al abandono, pero la fe en la Palabra de Dios nos da vida; el rechazo conduce a la inmundicia, pero la Palabra lleva a la santidad; el rechazo nos deja desnudos, pero Su Palabra nos cubre y hermosea; el rechazo cierra todas las puertas, pero la misericordia de Dios las abre. El Salmo 34:19 declara: “Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová”.