29 DE ABRIL · SOMETIMIENTO Y AUTORIDAD

Cuando uno lee los evangelios, es impresionante la fe y el fervor que se percibe en las personas, que tan solo con tocar el borde del manto del Señor, recibían sanidad o liberación. Y uno podría pensar que bueno sería haber estado en la época de Jesús y recibir su bendición. Pero valla sorpresa la que se llevaron los discípulos del Señor, cuando escuchan al centurión romano que tenía su criado postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y el Señor ante la petición de este militar le dice: Yo iré y le sanaré. Y este hombre le dice que no es necesario, que si Él solamente daba la orden, sería suficiente. Él sabia que por ser de origen romano, ni él, ni su casa se considerarían dignos de que el ser mas santo del pueblo de Israel entrara en su casa. Y le dijo: “Solamente di la palabra, y mi criado sanará.”

Y luego le da su razón como militar: Yo soy hombre de autoridad y sé obedecer órdenes; pero también tengo gente que está bajo mi autoridad, y ellos obedecen mis órdenes. Señor Jesús, lo que Tú digas ocurrirá porque no hay otro ser en todo el universo que tenga más autoridad que la que Tú tienes. Y todo lo que Tú digas sucederá exactamente como Tú lo has dicho.

El Señor tomó como ejemplo la fe de este hombre, y enfatizó que en todo Israel no había hallado a alguien con la misma fe. Este centurión vio en Jesús más que una persona, él vio al Verbo eterno de Dios, vestido de un cuerpo humano, demostrando el amor y la compasión de ese Dios invisible para con aquellos que por causa de la ceguera espiritual no han logrado discernir el plan que Dios tiene para con ellos.

Uno de los aspectos más importantes en la vida del creyente es creer a la voz de Dios. Trate de captar en su mente el cuadro de lo sucedido: El centurión era un militar del ejército romano que tenía a su cargo cien soldados. Aunque era un hombre respetado, tenía un corazón compasivo y amaba a su siervo que estaba enfermo, a punto de morir. Cada orden que él daba a sus subalternos, era obedecida sin ningún cuestionamiento.

Ellos simplemente acataban sus órdenes. Mas cuando se encontró ante la enfermedad, aunque le hablara, ésta no se le sometería. Cuando vio que los demonios y las enfermedades se sometían a todo lo que Jesús decía, él entendió que en Jesús encontraría su respuesta. Razón por la cual le dijo: “Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.” (Mateo 8:9).

Ese principio tan sencillo de labios de un militar, que su mundo es recibir órdenes y dar órdenes y que el que no las obedezca será tratado como rebelde y debería ser castigado. El Señor usó este ejemplo para enseñarle a sus discípulos la importancia de obedecer siempre y en todo la Palabra de Dios.