10 DE MAYO · SIENDO FIRMES PARA AVANZAR

Una de las batallas mas fuertes que tienen los cristianos, tiene ver con su estima propia, razon por la cual el apóstol corre el velo y les revela el origen, su condición y su propósito en esta tierra.

Imagen y semejanza. Cuando Dios pensó en crear al hombre, lo hizo a Su imagen y semejanza; alguien que fuera reproducción del carácter divino.

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.” (Génesis 1:26).

La imagen significa la expresión externa y la semejanza tiene que ver con la parte interna; esto es el carácter.

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. (V. 27).

Frente al fracaso de hombre, cuando éste sucumbió en la tentación, Dios para poder salvar a la raza humana, tuvo que repetir de nuevo el proceso, pero en esta ocasión se aseguró de que en el momento de la prueba no sucediera lo mismo; razón por la cual envió a Su propio Hijo a que naciera de una virgen, para que enfrentara al tentador y lo venciera.
A diferencia de la primera pareja, Jesús no se precipitó para enfrentar al adversario, y pacientemente esperó al Espíritu Santo.

“Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.” (Mateo 3:16,17).

“Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.” Y luego dice:

“Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.” (Lucas 4:1, 8-11).

Esta victoria fue consolidada en la cruz, cuando Jesús dijo: “Consumado es” que quiere decir: La misión se llevó a cabo con rotundo éxito.

Jesús vino como el último Adán, vino como hombre, sin tener la marca del pecado original, razón por la cual gozaba de la naturaleza divina y también de la naturaleza humana. Jesús se enfrentó como hombre ante el adversario y en la condición de hombre lo venció y con su muerte y resurrección abrió un camino nuevo para la raza humana y lo único que tenemos que hacer es rendir la totalidad de nuestras vidas a sus pies. Y de esta manera podemos disfrutar de todas sus bendiciones.