21 DE DICIEMBRE · SIENDO MOLDEADOS POR DIOS

Quien desee ser un verdadero líder, un experto en las cosas de Dios, debe permitir que el Señor cave en él profundamente, y cuando esto sucede, duele, porque Él tiene que sacar cosas que hay dentro de nuestras vidas y representan un obstáculo para poder desarrollar su obra.

Nadie podrá llegar a ser un experto en la obra de Dios, si antes no es moldeado por el mismo Señor y por el poder del Espíritu Santo. Hay un texto en Jeremías 18:1,6 que me llama poderosamente la atención: “Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda. Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla. Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? Dice Jehová. He aquí, que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel”.

En el proceso de llegar a ser un experto como el Señor espera de cada uno de nosotros, Él es el alfarero y nosotros el barro para moldear. David empezó a ser procesado por Dios desde temprana edad. Cuando niño, su padre lo rechazó, era el más insignificante de la casa y lo mandó a cuidar ovejas; pero allí, mientras pastoreaba esas ovejas, Dios estaba formando su carácter y por tanto el Señor sabía que este hombre sería un experto para guiar al pueblo de Israel. Otro ejemplo lo vemos en la vida de Moisés, quien tenía un carácter violento que lo impulsó a matar a un egipcio de un golpe y el Señor lo moldeó en el desierto durante cuarenta años. Pablo, perseguidor del cristianismo, escuchó la voz de Dios diciéndole: “Dura cosa te es dar coces contra el aguijón, y vas a saber lo que es sufrir por causa de mi nombre” (Hechos 9:5,16), y fue moldeado en medio de luchas y dificultades.

Dios quiere moldearnos como el alfarero moldea el barro en su mano, quitar toda impureza, todo estorbo en la vida para que el carácter de Cristo sea reproducido dentro de nosotros; cuando la vasija está lista en sus manos, Dios permite que el Espíritu Santo y Jesús sean los que controlen nuestra vida. Pablo dice que la meta que tenemos como cristianos es alcanzar la estatura de la plenitud de Cristo, y este gran experto no hizo nada por sí mismo, todo lo hizo en obediencia al Padre y en la guianza del Espíritu Santo; por eso dijo: “El Espíritu de Jehová, el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová”. Él estaba plenamente seguro de que la unción le acompañaba, tan seguro como un experto.