29 DE SEPTIEMBRE · SIENDO ENVIADOS

El Señor dejó una medida muy alta para que cada uno de Sus discípulos pudiera alcanzarla, más hay algo que debe tenerse en cuenta y es que Él equipa a quien envía; fue por esto que sopló sobre ellos para que reciban el Espíritu de Dios. El Señor hizo lo mismo que había hecho el Padre con Adán. Dios lo formó del polvo de la tierra y luego sopló espíritu de vida en él y fue Adán alma viviente.

De igual manera, Jesús se entregó por tres años y medio a la formación de Sus discípulos y, cuando ya estaban listos, sopló sobre ellos espíritu de vida. Jesús, el Verbo de Dios, los había formado y ahora ellos necesitaban el soplo del Espíritu para poder moverse en la dimensión de lo sobrenatural. ¿Cómo prepararnos para hacer en esta tierra un ministerio espiritual? Tenemos que entrar en la intimidad con el Espíritu Santo y creer que el Espíritu de Dios está hablando directamente a nuestro corazón.

Recibiremos Su consejo para que, en la unción del Espíritu, podamos comunicar a nuestros discípulos aquellas verdades que Él nos está revelando. Si logramos practicar a diario una oración en el Espíritu, nunca más volveremos a ser los mismos. Al hacer esto, vendrá una renovación de mente, bendición a la familia, en las finanzas y el ministerio, porque habremos entrado en el secreto de Dios. Él tiene para usted la bendición a nivel ministerial, no sienta temor de servir a Dios. Posiblemente, si es joven, está combinando estudios, trabajo y ministerio, no deje nada de esto, pero debe entender que su objetivo primordial es el ministerio. Ore intensamente, clame con toda el alma y anhele con todas sus fuerzas servir al Señor.

Rescatar a los que se están perdiendo o que están en las drogas; ir, tomarlos, sacarlos y lanzarlos a un lado, alejarlos de la perdición, el vicio y la inmundicia para trasladarlos al Reino de Dios. Para hacer esto, usted necesita el amor de Dios en su corazón porque Su amor está por encima de todas las cosas. Pida al Espíritu de Dios que le dé un bautismo de amor para engrandecer Su Reino. Hemos aprendido a ver las bendiciones de Dios como en un espejo, como lo expresa el Apóstol Pablo al decir que todos, no sólo algunos, al mirar la gloria de Dios a cara descubierta como en un espejo, somos transformados de gloria en gloria (2 Corintios 3:18).

¿Cómo es esa transformación? Es similar a la de la mariposa que, de ser gusano llega un momento cuando se transforma en mariposa. Cuando usted entra en la intimidad con el Espíritu, posiblemente se sienta una persona indigna, con muchas ataduras, que lucha en su mente con los pensamientos y los deseos impuros que le atacan. Quiere entrar en la intimidad de Dios pero todo esto le incomoda, le fastidia tratando de obstruir su desarrollo espiritual; pero cuando logra desprenderse de su naturaleza y dejarla a un lado, vive una metamorfosis, un profundo cambio y pasa de ser una persona natural a ser una persona espiritual