1 DE DICIEMBRE · SENTIRSE VALORADO

Dios le dio a cada uno la estima propia, este es el valor que nos damos como Sus hijos. La autoestima es una de las áreas en las que más trabaja el enemigo, procurando llevarnos a perderla. Algunas personas se sienten sin valor, otros tantos, depreciados. Tenga en cuenta que como usted se sienta, de ese modo se comportará. Si se siente pobre, saludará como pobre; si cree que no vale nada, pensará que todos lo rechazan y se apartará de los demás. Más Dios le dio un valor, que no está relacionado con el lugar donde nació, ni con el color de su piel, ni con la educación recibida. Ese valor proviene de la bendición de ser un hijo de Dios.

Usted tiene un Padre que es superior al presidente de cualquier nación, es Aquél que se llama rey de reyes y señor de señores, quien tiene autoridad sobre todas las cosas que existen. Esto también tiene que ver con el cambio de nombre. Algunos llevan en la frente la marca de su nombre, por ejemplo: “Fracasado”; así se sienten y por eso todo les sale mal. Pero el Señor quiere cambiarles el nombre de “Fracaso”, por el de “Éxito”. Eso fue lo que hizo con Jacob.

Cuando el ángel que peleaba con él le preguntó cómo se llamaba y Jacob le declaró su nombre, cuyo significado es: “Suplantador, que no es original y que tiene que tomar el lugar de otro”, el ángel se lo cambió, y le dijo que a partir de ese día se llamaría “Israel”, que significa: “Príncipe con Dios”. ¡De “usurpador” a “príncipe” hay una gran diferencia! Esto significó mucho para Jacob, pues fue sacarlo del fracaso para colocarlo en un lugar del éxito.

Usted debe sentirse una persona muy valiosa, aceptar el valor que Dios le da, pues de otra forma, el mundo lo tratará como usted se sienta: Algo sin valor. ¿Cuántas mujeres a causa de su baja autoestima, fueron tratadas como de segunda clase?, ¿cuántas entregaron su amor al primer postor, porque sentían que valían “nada”?, ¿cuántas se sometieron a vivir con un verdugo porque nunca se apreciaron a sí mismas? Más Dios a éstas mujeres quiere cambiarles el nombre por “Princesa de Dios”.

En la antigüedad, las mujeres estériles vivían amargadas, su estima era afectada por el hecho de no poder tener hijos y se sentían insignificantes. El Señor también le cambió el nombre a Sarai (esposa de Abraham), ya que éste significaba: “Princesa triste”, por Sara, que se traduce como: “Madre de multitudes”. En ese momento Sara cambió su mentalidad, desechó toda amargura y comenzó a comportarse como una princesa. Dios la honró y le dio un hijo; de su descendencia vinieron nietos como las estrellas del cielo, que no se han podido contar.