20 DE JULIO · SEA UNA PERSONA DE FE

Sin la fe, la vida de los hombres de Dios carecería de sentido pues esta es lo que los hace diferentes del mundo que los rodea. Cuando Dios le entrega una responsabilidad, esto le implica una alta medida de fe para poderla desarrollar. Un ejemplo de esto es la vida de Abraham, que por fe dejó su tierra, su parentela y obedeció a Dios para ir a una tierra que no conocía, Abraham no dudó de lo que Dios le había dicho, y por esa fe llegó a ser padre de multitudes a pesar de las circunstancias negativas que lo rodeaban, en Hebreos 11.12 dice, “Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar”.

La obra de Dios no se puede realizar a base de conocimiento, buenos deseos o fuerza de voluntad, para hacer la obra se requieren herramientas espirituales y una de las más poderosas es la fe, Pablo dijo: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” Esto lo podemos ver en Romanos 10:17, la fe surge cuando se oye la Palabra de Dios, la cual se encuentra en el plano espiritual, por lo tanto no está sujeta ni al tiempo, ni al espacio que limitan al hombre, recuerde que lo espiritual gobierna sobre lo natural, por eso todo aquel que anhela el milagro de la multiplicación debe entrar en la dimensión de la fe.

La fe es el don de Dios que le permite al hombre relacionarse con el mundo invisible y eterno, es la característica indispensable en la vida de un soñador, es el elemento distintivo que hace sobresalir a un soñador de las personas normales tal como sucedió con Josué, que por medio de la fe detuvo el sol para obtener completa victoria o con Ester que por fe se presentó frente al rey y salvó su generación.

La Biblia registra en el libro de Lucas, capítulo 18, el caso de una mujer que acudió a un juez buscando justicia, fue inoportuna, pero sobre todo fue perseverante hasta obtener la respuesta que necesitaba, aquellos que lo han intentado una y otra vez perseverando a pesar de los obstáculos y el desánimo, han visto respuesta a sus oraciones, cuando Thomas Alba Edison trabajaba en la invención de la bombilla eléctrica, muchos intentaban desanimarle diciendo: ¡Ya ríndete!, lo has intentado en más de cuatrocientas formas diferentes y has fallado, a lo cual él contestó: “Por el contrario, estoy mucho más cerca de lograrlo, pues ya conozco cuatrocientas formas en que no se debe hacer.”