21 DE JULIO · RESTAURADOS POR SU AMOR

El Señor promete para Su pueblo paz y prosperidad así como al mismo tiempo se compromete en traer sanidad al corazón herido, consolando a sus hijos como una madre lo haría, el amor de Dios es eterno. Él quiere llegar a tocar hasta las fibras más íntimas, quiere sanar y proveer aún de aquello que los padres terrenales no pudieron, esto significa una restauración total, el salmista dijo: “Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, Jehová me recogerá” esto está en Salmos 27:10.

Es importante que usted entienda que Dios es un Dios personal y cuando alguno de los padres falla en sus funciones. El mismo Señor asume la responsabilidad y de una manera sobrenatural Dios los va atrayendo con cuerdas de amor y restauración hacia Él, Pablo en su carta a los Efesios en el capítulo 4 en los versículos 31 y 32 les dice: “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”.

El apóstol presenta seis fuerzas demoniacas que sutilmente se ubican en las emociones de las personas y alteran su carácter o temperamento, ninguna de estas fuerzas adversas deberá estar ni por un solo instante en el corazón de una persona. En versículos anteriores el apóstol dijo: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes”. Como podemos ver, toda esa amargura interna, se expresa a través de palabras vulgares que para nada edifican sino que cargan completamente el ambiente, lo otro que expresa el apóstol, es que este acto contrista al Espíritu Santo. “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.” esto lo encuentra en el mismo capítulo en el versículo 30.

Al entender que el amor de Dios excede todo conocimiento se cambia completamente nuestro comportamiento, porque aunque no se le puede ver, existe y es real. Él no es cualquier persona es el mismo Dios que creo todo lo que existe, quien comprende todas nuestras debilidades y fracasos, el que acude en nuestra ayuda para amarnos y consolarnos, impartiéndonos Su amor eterno y Su gracia divina, también nos muestra el camino de luz y esperanza por el que debemos andar. Recuerde las palabras dadas por el Señor en Jeremías 31.3b “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.”, este es el amor que Dios quiere extenderle para siempre.