AGOSTO 5 · RESPONDIENDO AL LLAMADO

Uno de los más grandes privilegios que pueda tener cualquier persona, es que Dios lo llame a Su servicio. Pero al mismo tiempo puede ser un impacto  en las vidas de algunos. El joven rico a quien Jesús llamó, bajo su cabeza, dio la espalda y se fue llorando, porque no quería desprenderse de las cosas de este mundo. Pero en el caso de Jeremías sus argumentos eran diferentes: “Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande” (Jeremías 1:6,7).

Cuando se habla del llamado, debemos asegurarnos de entender que Dios nos está ubicando en Su propósito, y que debemos dar todo de nosotros para poder cumplir con la obra que Él nos ha confiado.

Aunque el Señor Jesús pudo haber vertido Su vida en las multitudes, no lo hizo, sino que prefirió trabajar hábilmente en la formación del carácter de doce personas completamente diferentes las unas de las otras. Y al igual que el alfarero con el barro, por tres años y medio dio forma al carácter de cada uno de ellos. Luego sopló, y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo” (Juan 20:22b).

¿Cómo pudo lograr el Señor Jesús que doce personas sin cultura, sin educación, sin riquezas ni posición social, llegarán a convertirse en los pilares del cristianismo? La respuesta es sencilla, estas personas respondieron al llamado de Dios y estuvieron dispuestas a dejarse moldear por Él para ser enviados. El Apóstol Pablo tuvo un Encuentro sobrenatural con Jesús, ese momento fue determinante para él y desde ese momento el mismo Señor lo llevó a un retiro espiritual de tres días; al que nosotros llamamos encuentro, donde lo confrontó con su destino eterno, a tal punto que él mismo dijo: “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (1 Timoteo 1:15). La conversión de Pablo fue tan contundente, que sus ojos espirituales se abrieron y pudo entender claramente que la única manera de redimir la humanidad, solo se podría lograr a través de la Obra de la Cruz y esto lo llevó a convertirse en uno de los apóstoles más esforzados en llevar el evangelio hasta lo último de la tierra.