11 DE JULIO · RENOVANDO LA MENTE

Una de las más grandes batallas que tiene que librar el ser humano está en su propia mente, pues es allí donde se forja tanto lo bueno como lo malo, la paz como la guerra; el amor como el odio, la fe como la duda.

La forma para discernir si un pensamiento proviene de Dios nos la da el profeta Isaías cuando escribió: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” esto está en Isaías 55. 8 – 9. Debemos entender que nuestra mente es muy susceptible a las cosas que nos rodean y de acuerdo a las circunstancias podemos aceptar el éxito o el fracaso. Cuando aprendemos a depositar nuestra confianza en la Palabra de Dios, ella trae luz y vida a nuestros corazones y es cuando entendemos que los pensamientos de Dios superan a los nuestros.

El apóstol Pablo escribió en la carta a los Filipenses en el capítulo 4, versículo 8: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Nuestra vida es como una casa, nuestra mente es la puerta y el pensamiento es alguien que desde afuera quiere persuadirnos para que abramos la puerta para poder entrar. Aquellos que han permitido el temor, la duda, la enfermedad, la tristeza u otro tipo de sentimientos que no provienen del Señor, lo han hecho porque pensaron que si ellos abrían la puerta y los dejaban entrar, hallarían una solución para el problema que ese pensamiento les estaba presentando. Una vez esto ocurre, la batalla interna se hace más fuerte porque el enemigo se encuentra adentro por causa de esa puerta que se abrió.

Por otro lado, los pensamientos de Dios siempre conducen a la prosperidad, todo pensamiento que provenga de Él siempre se encarga de llevarlo a la prosperidad; recuerde que el hombre fue creado el sexto día después de que ya hubiese hecho los cielos y la tierra; y por lo tanto todo lo que el hombre pudiera necesitar ya había sido creado.

A través de Moisés el Señor enseñó a Su pueblo diciéndole: “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.” Esto está en Deuteronomio 28. 1-2, Salomón también dijo: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.” esto está escrito en Proverbios 4.23, hoy le invito a abrirle la puerta únicamente a los pensamientos que provienen de Dios y a eliminar de su corazón todo deseo incorrecto que haya sido engendrado por un pensamiento impuro.