MARZO 29 · REDIMIDOS POR SU SANGRE

No había otra manera de redimir la humanidad sino a través de la Sangre de Jesús . Redimir significa rescatar, quitar las vidas de las manos del verdugo. Debemos entender que la redención implica un costo y que en verdad el precio a pagar era muy alto; no se podía comprar con dinero, ni con buenas obras, el único medio era a través de la Sangre de Jesús. 

El patriarca Job en medio de su prueba pregunto al Señor: “¿Y por qué no quitas mi rebelión, y perdonas mi iniquidad?” (Job 7:21). Unos versos más tarde él mismo se da la respuesta haciendo otra pregunta: “¿Y cómo se justificará el hombre con Dios? (Job 9:2). El Apóstol Pablo dijo: “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero” (Gálatas 3:13). 

A través del salmista Dios responde al interrogante de Job, que es el mismo que tienen muchas personas a través de todas las épocas: “Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, ni dar a Dios su rescate porque la redención de su vida es de gran precio, y no se logrará jamás”   (Salmos 49:7-8). Ninguna persona puede redimir a otra ni dar a Dios el precio del rescate para que Dios lo perdone. La muerte de Jesús fue nuestra muerte al pecado. El castigo de Jesús reemplazó el castigo que nosotros merecíamos y solamente con creer en Él, somos libres de toda condenación y de toda culpabilidad. Al entender el poder de Su Sangre lo debemos proclamar con todo nuestro corazón y declararlo para que nuestra confesión sea oída por Dios y los ángeles, pero también por el diablo y los demonios.