15 DE DICIEMBRE · REDIMIDOS POR MEDIO DE LA SANGRE

Smith Wigglesworth nació el 8 de junio de 1859 en una familia pobre de Yorkshire. De niño trabajó en los campos recolectando tulipanes con su madre; era analfabeto hasta que a la edad de 23 años se casó con Polly, quien le enseñó a leer. Decía que la Biblia era el único libro que había leído.

“Un claro conocimiento del nuevo nacimiento” vino a él, y comprendió lo que Jesucristo había hecho por él por medio de su muerte y resurrección. El joven Wigglesworth se convirtió inmediatamente en un pescador de almas. La primera persona que ganó para Cristo fue su propia madre.

La vida no siempre fue fácil para Smith Wigglesworth, tuvo que pasar por algunos momentos muy duros. Escribió: «Una gran fe es producto de unas grandes luchas. Los grandes testimonios son el resultado de grandes pruebas. Los grandes triunfos solo pueden provenir de grandes pruebas».

Uno de los grandes atributos de la vida de Smith Wigglesworth fue su esposa, Mary Jane “Polly” Featherstone. Polly era tan fuerte, o más, algunas veces, que su esposo. Nunca se negaba a acompañarlo, y Smith estaba de acuerdo. Dios comenzó a usarla para salvar a los perdidos a tal punto que los ministros la llamaban a evangelizar en sus iglesias, y cientos de personas se convirtieron con su ministerio. Una mujer que impactó la vida de su esposo un hombre fontanero (plomero) de oficio, pero tuvo que abandonarlo a causa de lo ocupado que estaba en un sorprendente ministerio de predicación y sanación y todo por una mujer determinada a servirle a Dios.