9 DE JULIO · REDENCIÓN ETERNA

Aunque Dios es el Creador de todo lo que existe, Él no quebranta Sus propias leyes, aunque Él todo lo creó, decidió ponerlo bajo el dominio del hombre. Sin embargo, cuando éste pecó, el adversario le arrebató todo lo que este poseía razón por la cual el Señor Jesús dijo: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” esto está en Juan 10:10. Aquí podemos ver tres calificativos que le da el Señor Jesús al adversario, ladrón, destructor y homicida, porque robó al hombre todo lo que Dios le había dado, destruyó toda su esperanza y mató su espíritu afectando a su descendencia es por esto que la misión de Jesús era enfrentar al adversario, para recuperar todo lo que este le había quitado al hombre y así liberarlo de su cautiverio.

La obra redentora de Jesús es tan grandiosa, pues Él mismo tuvo que enfrentar a ese poder demoniaco que había logrado mantener en cautiverio a toda la humanidad acumulando un gran botín con todo aquello que pudo despojar. Pero Jesús le arrebató el botín al tirano, no para quedarse con este, sino para devolvérselo a Sus hijos, es decir, a aquellos que hemos creído en Él, esta misión no fue nada fácil, pues implicaba darlo todo, donde cada gota de sangre era contada como parte del precio que se tenía que pagar por ese glorioso rescate. Dios amó tanto a este mundo que ofrendó la vida de Su propio hijo para otorgarnos redención eterna.

Jesús vino a este mundo para que se cumpliese todo que estaba escrito acerca de Él, “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro: y llamarás su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz” esto está en Isaías 9:6. Jesús tenía que nacer como humano y pasar por todo Su desarrollo pero al mismo tiempo conservaría Su linaje real como príncipe, tal como el profeta menciona que lo llamarían: Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Jesús vino como Rey a establecer los mismos principios que Dios le dio a Adán en el Huerto del Edén: fructificad, multiplicaos, llenad la tierra, sojuzgadla y señoread, debemos entender que en Jesús está toda la provisión divina, la cual Él entrega a aquellos que creen en Su nombre, Pablo dijo: “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” esto está en 2 Corintios 8:9. El deseo de Dios es que el sacrificio de Su Hijo lo redima a usted de lo que el enemigo a querido quitarle hasta el día de hoy.