26 DE MAYO · RECIBIENDO LA BENDICIÓN DE ABRAHAM

Desde el momento en que Dios entró en pacto con Abraham, lo extendió a toda su descendencia. Este hombre agradó tanto el corazón de Dios, que le plació al Señor bendecir a través de él a todas las naciones de la tierra. Aunque Abraham no tenía hijo, por causa de su fe, Dios lo hizo padre de naciones. En su carta a los Gálatas el apóstol Pablo enseñó: “Para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu. Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade. Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo” (Gálatas 6:14-16).

El primer libro del nuevo testamento que es el evangelio de Mateo, el cual empieza diciendo: “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.” (Mateo 1:1). 

Es muy importante entender la línea de bendición que el Señor establece. La línea genealógica de Abraham continúa hasta llegar al Mesías, llamado el Cristo. Pablo comenta que Jesús es la simiente, o sea, Él es el verdadero linaje de Abraham, razón por la cual toda la bendición de Abraham recae sobre Jesús, como su simiente.

Y Pablo añade que nosotros, por ser de Cristo, somos bendecidos con la misma bendición de Abraham.

“Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová. El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso” (Génesis 26:12,13).

Isaac también bendijo a su hijo Jacob. “Y Jacob se acercó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo, diciendo: Mira, el olor de mi hijo, Como el olor del campo que Jehová ha bendecido; Dios, pues, te dé del rocío del cielo, Y de las grosuras de la tierra, Y abundancia de trigo y de mosto. Sírvante pueblos, Y naciones se inclinen a ti; Sé señor de tus hermanos, Y se inclinen ante ti los hijos de tu madre. Malditos los que te maldijeren, Y benditos los que te bendijeren.” (Gen. 27: 27-29)

El apóstol Juan escribió: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan 2).

La bendición incluye:
• La prosperidad económica.
• La salud física.
• La prosperidad espiritual.

Hoy usted puede experimentar la rica y abundante bendición del Padre. Si tan sólo se compromete con Dios, Dios se comprometerá con usted. ¿Qué le dijo el Señor a Abraham? “Estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti” (Génesis 17.7a). Dios es un Dios de pactos y hace realidad aquello que prometió.