21 DE OCTUBRE · RECIBIENDO LA PROVISIÓN DEL PADRE

El enemigo vendió a muchos la idea que deben aceptar el vivir en pobreza, siendo esclavos de otros. Pero la verdad es que Dios reservó las mejores bendiciones para Sus hijos, y Él no tiene hijos de segunda categoría. Si usted entiende estos principios, su mente cambiará, su fe crecerá y usted prosperará porque ese es el deseo de Dios. La prosperidad no está reservada sólo para algunos en la tierra, sino que la prosperidad de Dios está a su alcance.

La ruina quedó representada en espinos y abrojos, y en la corona de espinas que Jesús llevó sobre las sienes, estaba quitando de nosotros la maldición de la ruina. Él se hizo pobre para que nosotros seamos enriquecidos, y es lo que enseña Su Palabra. La prosperidad no es algo reservado para algunos pocos, ¡No!, la prosperidad es algo que Dios reservó para cada uno de Sus hijos. Todas las batallas que ha sufrido hasta el momento simplemente han sido peldaños para acercarlo más a Él. También la escasez, los momentos difíciles en el hogar, la situación de las empresas, de su país, etc., solamente han sido escalones para que se acerque definitivamente a Él. Pero ya usted es un hijo de Dios, y Sus hijos son prósperos, tal como lo enseña el rey David “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan” Esto está e Salmos 37:25. Estos principios son fundamentales.

Si surge un río de prosperidad, ¿Usted qué hace? decir no lo merezco ¿y se hace a un lado? ¡No! se pone debajo de esa Cruz pidiéndole al Señor que ese río de prosperidad sea sobre usted. El Señor a través del profeta Hageo dijo: “Mía es la plata, y mío es el oro…”. Su Padre es dueño del oro y de la plata, entonces dígale: “Señor Jesús, eres la prosperidad de Dios, quiero que me llenes de Ti, que envuelvas mi vida con Tu prosperidad. Quiero que la prosperidad esté en mi vida”. Si la prosperidad no estuviera reservada para los hijos de Dios, simplemente Él diría que no la pidan porque es para los judíos, pero la prosperidad es para todo aquel que tiene a Jesús en su corazón. A usted no debe darle miedo pedirla, no piense que es menos espiritual al orar por prosperidad.

Tenemos que orar para que las almas se conviertan, pero también debemos orar para que el Señor bendiga nuestras finanzas. Si usted ha estado pasando por momentos de escasez recuerde reclamar lo que Jesús ya hizo por usted en la Cruz del Calvario, y es devolvernos la prosperidad que el enemigo quiso arrebatarnos para que viviéramos en ruina y pobreza. Nuestro Padre quiere darnos como Hijos Suyos Su herencia, y a Él le pertenece todo el oro y la plata cuánto más querrá Él que usted viva con paz financiera.