1 DE SEPTIEMBRE · ¿QUIÉN SOY YO?

El saber para que fuimos nosotros destinados en este mundo, es uno de los mas grandes privilegios que se pueda tener; y cuando llega el momento en que Dios no lo revela, nos da la impresión que es una responsabilidad que va mas halla de nuestra capacidad. Y esa fue la situación en que se encontró Moisés; el llego a pensar que Dios se había equivocado al pensar en él para esa misión.

La primera objeción que le presento al Señor fue compararse con las circunstancias: “¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?” Como podemos ver, el desierto había logrado quebrantar al antiguo Moisés; todo el orgullo heredado en el palacio de Faraón, había desaparecido en el desierto, y ya no era un hombre autosuficiente, sino uno quebrantado, sencillo y humilde, que se sentía incapaz de hacer las cosas por sí solo.

“El respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte” (v. 12). Cuando la persona levanta el argumento “¿quién soy yo?”, el Señor dice: “Independientemente de lo que piensas de ti mismo, aquí lo importante es que Yo estoy contigo; no te vas a predicar a ti mismo, me vas a predicar a mí”. El Señor quiere recibir toda la gloria; Él no comparte su gloria ni con el más ungido de sus hijos, porque está escrito: “Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás” ( Lucas 4:8b).

Usted no se puede gloriar de los dones ni de los talentos, porque el don no es suyo, el don se lo prestó Dios, y el día que Él quiera, se lo quita. De manera que usted no puede gloriarse por el don de fe, ni por el don de milagros. Si quiere gloriarse de algo, gloríese en que no es nada y que Cristo es grande en usted. “Porque si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere lleva mucho fruto” (Juan 12:24). Si hay algo de ego en su vida, Dios no puede obrar. Él solo puede actuar a través de aquellos que han muerto a sí mismos. Si usted ha muerto, Cristo puede vivir a través suyo.

Dios le dijo a Moisés: “Yo estaré contigo”. Eso es lo que importa. Jesús dijo a sus discípulos: “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.” (Jn. 14:18) ¿Qué dijo Moisés tiempo atrás? “Si tu presencia no ha de ir conmigo, no iré”. Cuando se tiene un encuentro personal con él sabemos que él no viene a una vida para irse lo mas pronto, el llega para quedarse.