30 DE JUNIO · PROTEGIENDO LA FAMILIA

La época de Noé no era extraña a la situación de los días actuales. “Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años… Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Génesis 6:3,5).

En la mente y el corazón de la gente sólo estaban el mal, el pecado, el placer, los vicios. Como ya lo expresé, Jesús dijo que cuando la sociedad alcance la condición en que estuvieron los antidiluvianos, aquella gente de la época de Noé, será una señal de que Su venida está cerca. Comían y bebían, plantaban y edificaban, comercializaban mucho, se casaban, se divorciaban y se casaban otra vez, hasta cuando Noé entró en el arca y vino el diluvio que los arrasó a todos.

El Señor dijo que así sería cuando el Hijo del Hombre venga por segunda vez a la tierra (Mateo 24:38-39). Las señales se están cumpliendo y, mientras predicamos Su Palabra, esperamos que Jesús retorne a la tierra.

Noé visualizó lo que se avecinaba al mundo. Tragedia y juicio no lo tomaron por sorpresa, preparó todo para salvar su familia de la catástrofe, la desgracia y la adversidad. Debemos pensar cómo crear un ambiente que proteja nuestra casa, nuestra familia, que sea un refugio donde toda la maldad que se vive en este mundo no los alcance. La protección divina está a nuestro alcance, tal como la experimentó Noé en el arca, cuando las fuertes aguas no tocaron a ningún miembro de su familia. Por eso él preparó el arca con mucho cuidado.

He entendido que la mayor protección que podemos alcanzar sucede al tomar la decisión de entrar, como familia, en el arca del ministerio. Lo he visto, no sólo en mi casa, también en cada familia que integra la iglesia. Desde el primer momento sentí en mi corazón que Dios no me llamaba al ministerio como individuo, sino que el llamado que puso sobre mí estaba sobre la vida de mi esposa, luego pude ver la gran influencia que ella ejercía sobre cada una de mis hijas y también de mi hijo Matías, comprendí que la mujer marca la naturaleza de los hijos y doy gracias a Dios por la mujer virtuosa que Él me dio, quien se convirtió en la muralla de protección de toda nuestra familia.

Apreciado amigo, Él quiere levantar familias que hagan un pacto de servirle en el ministerio, haga ese compromiso con Dios.