14 DE JUNIO · PROTEGIENDO LA FAMILIA

Lo interesante de Noé fue como su relación con Dios, fue lo que le dio gracia para que él y su familia fueran protegidos del juicio Divino. En los tiempos de Noé, tenían el concepto de que la familia no funcionaba, que los matrimonios no tenían futuro, que los hogares no tenían estabilidad, que podían convivir sin necesidad de matrimonio, de esa manera empezó a propagarse la promiscuidad sexual y tomó tanta fuerza que los hizo caer en homosexualismo, lesbianismo y en todos los pecados sexuales.

Cuando Jesús estuvo en la tierra dijo: “Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:38-39). Todo lo que estamos viviendo es una señal de que el Hijo de Dios está a las puertas. En este pasaje parece que el Señor habla acerca de esta época.

Noé y su familia fueron los únicos que hicieron la diferencia con su el mundo que los rodeaba. Dio la gente corrupta de su época el mensaje mas poderos de salvación, siendo él y su familia un testimonio vivo del amor y de la gracia divina. Noé se preocupó de que su familia fuera salva y determinó seguir las advertencias del Señor. Es el hombre quien determina si la familia se salva o no. Noé preparó el arca, invitó a su familia a entrar y ésta lo hizo. La Palabra dice que, por esa fe, Noé condenó al mundo, pues ellos decían que la familia no podía subsistir, que no había una familia perfecta, por esto nadie se podía salvar, pero Noé demostró lo contrario.

Desde el momento en que me casé, con mi esposa determinamos que nuestro hogar sería gobernado por la Palabra de Dios, que Jesucristo sería nuestra arca de salvación y así como Josué que declaro: “…yo y mi casa serviremos al Señor…” (Josué 24:15). También nosotros nos aferramos a ese mismo decreto y lo hicimos nuestro. A partir de ese pacto vimos como cada una de nuestras hijas y también nuestro hijo Matías, comenzaron a comprometerse con Dios. Gracias a este compromiso, Dios nos ha bendecido con doce nietos y con muchos discípulos que se esfuerzan por engrandecer el reino de Dios.

Podemos ver que la estrategia del adversario es desestabilizar las familias, para empoderar la rebelión contra Dios y todo lo que tenga que ver con la fe; pero si hallamos gracia ante los ojos de Dios, podemos impedir que el juicio de Dios nos alcance.