3 DE NOVIEMBRE · PROSPERIDAD INTEGRAL

Dios es generoso. Por ser hijos de Dios, somos cobijados, bendecidos, cubiertos con su misma bendición. El corazón de Dios jamás es mezquino o tacaño, Dios da todas las cosas abundantemente a sus hijos. El apóstol San Pablo dijo: “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; como está escrito: Repartió, dio a los pobres; su justicia permanece para siempre” (2 Corintios 9:8-9). El Señor nos da todas las cosas suficientemente, para que tengamos abundancia.

El éxito equivale a metas conquistadas, sueños realizados, obstáculos vencidos, y triunfos aclamados. Todos anhelamos alcanzar el éxito, Josué es un ejemplo de lo que es un hombre de éxito, él creía a toda palabra que salía de la boca de Dios. El éxito depende de que practiquemos la Palabra de Dios, no aplicándola a nuestro acomodo, sino como Dios dice que debemos hacerlo.

Debemos entender que la felicidad proviene de adentro hacia afuera y, por lo tanto, tiene que ver con nuestra vida espiritual, reflejándose luego en las demás áreas esto es: física, financiera, familiar, empresarial y ministerial. Esta felicidad es el resultado de permitir que el Espíritu Santo sea el que tome control de nuestras vidas.

1. Gozar de buena salud
“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Corintios 6:19). Por lo general nos esmeramos en cuidar, decorar y hermosear nuestras casas para darle un mejor ambiente al lugar donde vivimos; pero mayor cuidado debe requerir el lugar donde el Espíritu de Dios ha hecho su propia morada. Lamentablemente, algunos han permitido que sus cuerpos sean afectados por diferentes circunstancias. Uno de los grandes enemigos de la salud es el estrés, al cual se le culpa de ser el causante de un gran número de enfermedades y de muertes prematuras. Los otros enemigos de la salud son los malos hábitos alimenticios, la falta de descanso y cuidado a nuestro cuerpo.

2. Equilibrio en la vida familiar
El matrimonio estable es tan poderoso como una ciudad amurallada, donde todos los que están dentro de ella viven seguros. El hombre debe entender que su primera conquista tiene que ser la de su familia, pues cuando Dios estableció el matrimonio, delegó funciones muy específicas para cada uno de los cónyuges, y si estos las cumplen podrán levantar una familia en el temor de Dios.

3. Prosperidad Integral
“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan 1 2). La bendición de Dios siempre es integral porque cubre todas las áreas de nuestra vida: financiera, física, espiritual y material.