28 DE DICIEMBRE · PRIORIDADES DEL CREYENTE

Un piloto de una importante línea aérea de los Estados Unidos fue enviado otra vez a la escuela de pilotos para que “refrescara su memoria” sobre cómo acercarse a un aeropuerto y aterrizar. Además de que temporalmente le retiraron su clasificación de capitán.

Aunque tenía doce años de experiencia como piloto comercial, había ignorado las ayudas de navegación que tienen los aviones a bordo a la hora de aterrizar. En su lugar se había dejado guiar por la vista. Se equivocó y en vez de aterrizar donde debía, lo hizo en un pequeño aeropuerto a cincuenta kilómetros de distancia.

La gente del pueblo aplaudió y le tuvo como un héroe por haber logrado que aquel gigantesco avión pudiera aterrizar en una pista corta y estrecha destinada a avionetas. Dieron su nombre a una calle y los jóvenes llevaban su fotografía en las camisetas. La compañía aérea pensó de otra manera y castigó apropiadamente al piloto por desobedecer las normas de navegación y poner en peligro a los viajeros y al avión.

Los 300 habitantes del pueblo firmaron y enviaron una petición de perdón alegando que un error lo tiene cualquiera. La compañía aérea no tuvo en cuenta esta solicitud. Dios ha establecido en su Palabra las normas de navegación apropiadas para que podamos caminar con seguridad y felicidad por la tierra.

Hay momentos en que deseamos navegar por vista y no por la fe puesta en el código de navegación que Dios nos ha dejado. Las consecuencias son que aterrizamos donde no debemos y ponemos en peligro la vida de los demás. Tenemos que volver a la Escuela de la Biblia para aprender de nuevo la lección de la obediencia a las instrucciones divinas.