FEBRERO 15 · PRINCIPIOS SOBRE EL EVANGELISMO

Todo lo que aconteció en la vida de Jesús, sucedió para darnos una gran lección.  Con el relato de la mujer samaritana, el Señor nos indicó qué debemos tener en cuenta para hacer la obra de evangelismo:

La obra más eficaz a través de los tiempos para evangelizar ha sido el trabajo persona a persona.  Jesús estaba rodeado de multitudes, más buscó la oportunidad de tener un contacto personal con la samaritana.  A través del contacto personal, debemos buscar el momento oportuno para compartir de Jesús. Miremos el contexto en que Jesús le pidió de beber a aquella mujer: Él judío, ella mujer samaritana, y en medio de ellos, años de tradición como barrera.  Eso produjo una conmoción en la mente de esta mujer, porque un judío le estaba pidiendo un favor, siendo que éstos se creían superiores a ellos, y eso haría que nunca se doblegaran. Esta actitud la hizo sentirse valorada, una persona importante. Notemos que con ese acto, Jesús no estaba diciendo cuan grande Él era, sino, cuan importante era ella.  El hacer sentir importantes a los demás, es uno de los aspectos fundamentales en el evangelismo.

Como lo hizo Jesús, al compartir el evangelio, debemos despertar en las personas, el deseo de recibir más de la Palabra de Dios.  No tratemos de predicarles todo lo que sabemos en un solo momento. Demos principios sencillos que puedan asimilar.  

El mensaje que Pedro dio en la casa de Cornelio, duró aproximadamente un minuto y medio, porque el Espíritu Santo lo interrumpió, como diciéndole: “Ya recibieron lo suficiente para experimentar la salvación”.  Tenemos que crear la necesidad. “Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:13,14).  Jesús le hace ver, que todas las respuestas a sus necesidades se encuentran en Él.