29 DE SEPTIEMBRE · PRINCIPIOS PARA LLEGAR AL ÉXITO

Después del recital de un excelente violinista, una niña se acercó diciéndole: “Daría mi vida por tocar como usted”. El violinista le comentó: “Eso fue exactamente lo que hice, di mi vida para aprender a tocar así”. Aquellos hombres que lograron dejar huella en la historia de la humanidad tuvieron estas características: aprendieron a creer en Dios, ser diligentes y excelentes.

En el liderazgo cristiano, la excelencia tiene que ver con la esencia misma del líder, tanto en su vida interior como exterior, es decir, su relación íntima con Dios por una parte, y la manera como {esta se refleja en aquellos a quienes lidera, por la otra.

En su carta a los Corintios Pablo dijo: “¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis”, (1 Corintios 9:24).

Nadie abriría una escuela donde se entrenará a la gente para fracasar en la vida. Tampoco nadie se casaría para ser la personas más desdichada de este mundo. Todos siempre anhelamos un mañana mejor y muchas veces, no importa pagar el precio que sea con tal de encontrar la fórmula que nos garantice el éxito. Pero, debemos entender que: “El éxito fue diseñado para que usted lo alcance”.

Es importante comprender que tanto el éxito como el fracaso se encuentran dentro de nuestra propia vida. Si usted acepta el fracaso, porque éste quizá ha sido el gran compañero de toda su familia, o porque piensa que no tiene un título universitario, etc, con esa actitud estará aceptando que ese huésped nada deseable, sea parte de su propia vida. Si piensa que como hijo de Dios posee muchos privilegios registrados en la palabra, y decide apropiarse de ellos haciendo valer sus derechos, entonces las puertas se van abrir para que entre como todo un conquistado a caminar hacia la cima del éxito.

“De esta manera hizo Ezequías en todo Judá; y ejecutó lo bueno, recto y verdadero delante de Jehová su Dios. En todo cuanto emprendió en el servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la ley y los mandamientos, buscó a su Dios, lo hizo de todo corazón, y fue prosperado” (2 Crónicas 31:20). Cuando uno se determina buscar el éxito, basado en las leyes que enseña la Palabra, verá resultados de bendición como nunca antes. Como podemos ver, el éxito de Ezequías dependió primeramente de su relación con Dios y diligentemente, ejecutó lo bueno; no permitió nada fuera de orden dentro de su reino; hizo también lo recto. Buscó los más expertos e íntegros a quienes les delego responsabilidades y ejecutó lo verdadero. Tanto la mentira como el engaño no tuvieron cabida dentro de su reino.

Apreciado amigo del éxito depende de la manera íntegra como se relacione y se comporte delante de Dios.