23 DE DICIEMBRE · PODER DE LA RESURRECCIÓN

En Su infinita misericordia, Dios deja registradas enseñanzas que se convierten en un pilar fundamental para nuestras vidas. La familia de Lázaro tuvo que pasar por el valle de la incomprensión y, en el momento cuando menos lo esperaban, enfrentaron la enfermedad de uno de los miembros más queridos de la familia. Aunque anhelaban que el Señor viniera y lo sanara, nada aconteció, sino que se agravó más y más, finalmente esto lo llevó a la muerte. El gran interrogante era: ¿Por qué el Señor no hizo nada? Por lo cual, Marta hizo al Señor un reclamo: “Si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.”

Cuando la enfermedad se hace presente, podemos comprender más la fragilidad del ser humano. Los hombres de Dios tuvieron que vivir todo tipo de pruebas. Jacob lloró la desaparición de su amado hijo José a quien dio por muerto, también lloró la pérdida de Raquel, la mujer que él amaba. David lloró la muerte de su bebé, pues ni con el ayuno, ni al implorar la misericordia divina logró lo que anhelaba. La familia de Lázaro sabía que la unción posaba sobre la vida del Señor Jesús; en realidad, toda persona que se acercaba a Él recibía la sanidad aún los que eran atormentados por demonios quedaban libres. ¿Por qué el Señor no estaba presente cuando la familia de Lázaro más lo necesitaba? El Señor quería dejar algunas enseñanzas en los corazones, tanto de esta familia como de cada uno de Sus discípulos.

Lo primero que les enseña es que esa enfermedad no era de muerte. Salomón, refiriéndose al momento en que el hombre parte a su morada eterna, dijo: “…porque el hombre va a su morada eterna, y los endechadores andarán alrededor por las calles; antes que la cadena de plata se quiebre…y el espíritu vuelva a Dios que lo dio” (Eclesiastés 12:5-7). La cadena de plata es como un hilo muy delgado que mantiene unido el espíritu del hombre con su cuerpo; cuando este hilo se rompe, significa que no hay manera de que la persona regrese a este mundo. A esto se refirió el Señor cuando dijo que la enfermedad de Lázaro no era de muerte porque, cuando se quiebra la cadena de plata, se cruza la línea de no retorno. Y aunque Lázaro llevaba cuatro días de muerto, el Señor dijo “Esta enfermedad no es para muerte”, pues Él sabía que lo resucitaría y que el Nombre de Dios sería glorificado. Cuando Jesús vino a este mundo, Su misión específica era recuperar todo lo que Adán había perdido. El hombre había perdido la corona que Dios le dio, porque Él le dijo a Adán que fuera señor sobre todo, que señoreara sobre todas las cosas.

Cuando Adán pecó, entregó al adversario la corona de autoridad que Dios le había dado y, desde ese momento, ha sido quien ha ejercido el control y el manejo de la raza humana y la ha afectado de todas las maneras que él ha querido. Pero al venir a este mundo, el Señor enfrentó al adversario para revertir la maldición y traer la bendición.