JUNIO 21 · PODEMOS VER EL REINO DE DIOS

Con esto, el Señor le estaba diciendo que toda persona, sin importar su estatus religioso, debe experimentar un nuevo nacimiento producido directamente por el Espíritu Santo, quien toma la fe del hombre y engendra espíritu de vida en él. Desde el momento en que aceptamos a Jesús como nuestro Redentor, Dios da vida a nuestro espíritu; y a partir de ese momento, nos convertimos en seres espirituales que viven en cuerpos físicos. A través de los sentidos tenemos contacto con el mundo exterior, pero a través de la fe en Jesucristo tenemos contacto con el Reino de Dios. Por eso, el Señor dijo que sin fe es imposible agradar a Dios.

“El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas” (Santiago 1:18). El Señor dejó la puerta abierta para que todo aquél que creyera en El experimentara el nuevo nacimiento.

Jesús dijo: “…Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere lleva mucho fruto” (Juan 12:24). El nuevo nacimiento implica un desprendimiento de nuestra naturaleza afectada por el pecado para que el espíritu de vida pueda fructificar en el reino espiritual.

“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu y haré que andéis en mis estatutos y guardéis mis preceptos y los pongáis por obra” (Ezequiel 36:26-27). También a través de este profeta, el Señor habló del nuevo nacimiento, sin él, nadie verá el Reino de Dios.

Cuando la gente conocía a Jesús, quería retenerlo en su ciudad, mas Cristo les recalcaba: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado” (Lucas 4:43). Así ratificaba que una de las razones por las cuales estaba en este mundo era establecer el Reino de Dios en todo lugar de la tierra, pero que la única manera de lograrlo era a través de la predicación del evangelio.

“Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo” (Mateo 4:23).