1 DE MAYO · PLENITUD DE GOZO

“El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza” (Apocalipsis 5:12b).

Este himno es entonado por millones de ángeles, quienes dan toda la adoración a aquel que ofrendo su vida por la redención de la humanidad. sabemos que la primera consecuencia del pecado de Adán fue la maldición decretada por el Señor sobre la tierra: “…maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y abrojos te producirá…” (Génesis 3:17b-18a). La maldición estaría representada por los espinos y los abrojos. Después de que Jesús fue bautizado, los cielos se abrieron y el Espíritu de Dios vino a posar sobre Él. Luego, tuvo que enfrentar a Satanás en el desierto. Satanás le ofreció una corona, la misma que le arrebató a Adán después de que pecó, y le dijo: “Has venido por esta corona, yo te la ofrezco, puede ser Tuya con todo lo que representa: poder, gloria, fama y riqueza. Lo único que tendrías que hacer es doblar Tus rodillas y adorarme” (paráfrasis del autor). Jesús le dijo: “Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” (Mateo 4:10b). El Señor entendía que el camino para recuperar la corona perdida por Adán era el derramamiento de Su sangre.

Después de ser traicionado, Jesús fue condenado injustamente; luego, para hacerle más escarnio, el diablo le puso una corona de espinas en la cabeza. Cuando las espinas traspasaron Sus sienes, brotó Sangre de Su cabeza, aquellas gotas tocaron la tierra.

Esa Sangre se convirtió en una especie de lazo que llegó hasta el lugar más seguro donde el adversario tenía guardada la corona que había sido de Adán y que estaba bajo custodia, la misma que Satanás le había ofrecido a Jesús, si el Señor se postraba y le adoraba. En ese momento la Sangre de Jesús traspasó toda la seguridad del adversario, traspasó todas sus fortalezas y llegó hasta donde estaba la corona e inmediatamente la tomó y la puso sobre la cabeza de Jesús, recuperándola legítimamente.

San Pablo dijo: “Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante” (1 Corintios 15:45).

Es interesante que cuando Pablo dice: “Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente” no menciona nada de la parte espiritual de Adán. ¿Por qué? Porque su espíritu murió cuando él pecó. Si Dios dijo: “De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:16b-17).

Y Dios no miente, quiere decir que el pecado de Adán trajo muerte a su parte espiritual, es por esto que el apóstol no la menciona. La vida de Adán quedó reducida a su alma, donde solamente se le da importancia al: “Yo pienso”, “Yo siento”, y “Yo quiero”. Pero de Jesús se dice es: “… el postrer Adán, espíritu vivificante”. ¿Por qué Jesús se convirtió en espíritu vivificante?