25 DE NOVIEMBRE · PIENSE COMO UN CONQUISTADOR

Las vidas de los siervos de Dios son definidas por aquellas decisiones que se toman en momentos cruciales. La vida de Josué fue sellada por un acto de fe; cuando diez de sus compañeros de misión decidieron usar un lenguaje negativo para desalentar al pueblo, y de esta manera no ir a la conquista de la tierra prometida, Josué, y su colega Caleb, decidieron declarar la palabra de fe, e ir en contra de la opinión de sus compañeros. Esta experiencia protegió las vidas de ellos y de sus descendientes, pues fueron los únicos de esa generación que lograron entrar a la tierra prometida.

Dios había estado observando por años quién podría llegar a ser el sucesor de Moisés, y sus ojos se detuvieron en Josué, pues su hoja de vida había sido impecable. Dios sabía que él cumpliría fielmente la misión encomendada.

Para poder reemplazar a Moisés, Josué debía convertirse en un gran visionario, en un hombre lleno de fe, desbordante de energía, que contara con la unción y el respaldo pleno de Dios para cumplir con su misión. Tenía que formar al pueblo hasta convertirlo en un pueblo conquistador.

Su espíritu de servicio no sólo lo protegió de la contaminación que había afectado a su gente a causa del becerro de oro, (ídolo que habían levantado en un momento de desacierto espiritual), sino que le permitió beber de la unción de su líder. Josué se nutrió de la visión de su líder, por el solo hecho de estar muy cerca de él.

De la misma manera, nosotros también contamos con un equipo de discípulos y todos ellos poseen corazones de siervos, como lo tuvo Josué, y están dispuestos a unirse como un solo hombre para extender la Visión que el Señor nos ha confiado.

“Yo les entregaré a ustedes todo lugar que toquen sus pies” , dice Josué capítulo ,1:3. Dios le entregará todo aquello que usted crea que puede recibir. Debe entender que su fe personal determinará el tamaño de su ministerio. Todo lo que usted alcance a ver en el plano espiritual es lo que Dios le podrá confiar. Para pisar y poseer, primero hay que derribar los gigantes que se opongan a la conquista. Los obstáculos que vea en el mundo natural podrá superarlos a través de la fe. Usted obtendrá la victoria cuando haya derrotado todos los obstáculos de su mente.

El escritor de la carta de Hebreos afirma que los hombres de la antigüedad “…por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros” (Hebreos 11:33-34).

Todo lo que haya pisado y conquistado, le pertenece. Aunque el enemigo venga a susurrarle al oído para tratar de desanimarlo, debe mantenerse firme creyendo en cada una de las promesas que Dios le ha dado, sabiendo que con Él somos más que vencedores.