26 DE SEPTIEMBRE · PIEDRAS VIVAS

Pedro entendió muy bien el concepto de piedras vivas, puesto que el mismo Señor le había cambiado su nombre, el de Simón “Caña” por el de Pedro “Piedra”. Pero entendió que como piedra viva debería tener una capacidad de reproducción muy acelerada, para que juntamente con todos sus discípulos, se pudiera edificar esa casa ministerial que dignificaría el sacerdocio.

Sabia usted que un metal duro como el hierro, si se somete a altas temperaturas, se puede doblar fácilmente, pudiéndole dar la forma que se desee. ¿Qué sucede con nuestro carácter? A veces es tan duro, terco y obstinado, que el Señor debe decidir: “Pongámoslo en el fuego”. En ese lugar de prueba, la persona dice: “Siento que esto me está matando”. Esa es la forma de quebrantamiento que Dios utiliza para conducirnos a su total dependencia. Pablo pudo llevar sus debilidades a la Cruz del Calvario y decir: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí (Gálatas 2:20). Esta declaración significa: “Para mí la Cruz significa que yo he muerto al mundo y el mundo ha muerto para mí; para mí la Cruz significa que ahí quedó crucificada la carne con todas sus pasiones y deseos”.

¿Cómo reaccionamos nosotros frente a la adversidad? David tenía una máxima: “Si este hombre me maldice, será porque Dios le ha dicho que me maldiga”. Cuando venía una adversidad, David la capitalizaba: “Dios permitió esta adversidad porque me quiere enseñar algo, porque me lo merezco”. Él no miraba la parte negativa, siempre trataba de encontrar lo bueno en toda circunstancia. Cuando nos vemos rodeados de turbulencias, debemos aprender a mirarlas con los ojos de la fe, creyendo que ellas formarán un carácter apacible y vencedor.

“Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón” (Mateo 13:19)

El adversario sabe que quien logre entender la Palabra de Dios, recibirá liberación; por tal motivo, procura distraer a la gente mientras la Palabra es predicada, o cuando se está leyendo la Biblia. Si existe una distracción, será difícil que la gente se convierta y reciba los beneficios de Dios. El Señor quiere que oigamos atentamente su Palabra (Deuteronomio 28:1-2).

Pablo dijo: “Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder” (1 Corintios 15:43). Cada persona debe sembrar su naturaleza débil al pie de la Cruz, para que brote una naturaleza completamente opuesta a aquella que antes le dominaba.

Dios quiere transformar su debilidad en una gran fortaleza. “El pequeño vendrá a ser mil, y el mayor un pueblo fuerte” (Isaías 60:22).