23 DE MAYO · PERSEVERANDO EN ORACIÓN

Daniel era una persona de carácter; aunque tenía más de noventa años de edad, sus principios espirituales le ayudaron a mantener un corazón alejado del engaño del adversario. Jamás el poder lo encegueció, ni el dinero desvió su corazón. Determinó ser fiel en todos los aspectos de su vida; por esto, se convirtió en el hombre de confianza del rey de turno.

El carácter de Daniel lo obtuvo siendo un hombre de oración. En el reino espiritual se sabe que, si la persona deja de orar treinta días, muere su relación con Dios.

“Entonces estos gobernadores y sátrapas se juntaron delante del rey, y le dijeron así: !!Rey Darío, para siempre vive! Todos los gobernadores del reino, magistrados, sátrapas, príncipes y capitanes han acordado por consejo que promulgues un edicto real y lo confirmes, que cualquiera que en el espacio de treinta días demande petición de cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones” (Daniel 6:6 y 7). Debemos entender que Satanás no es original en nada; toma de los principios del Reino de Dios y los aplica según su conveniencia.

Podemos ver la estrategia del adversario, impedir que los creyentes interrumpan su oración por espacio de treinta días; periodo suficiente para que alguien muera de inanición espiritual.

Los adversarios de Daniel sabían que era un hombre de principios que, a pesar de que la nueva ley en el reino impedía a todos orar por treinta días, él no los quebrantaría. Pensaron que era la trampa perfecta para eliminarlo. Daniel no alteró su rutina diaria de oración, aunque sabía que sus enemigos lo observaban para acusarlo. Sabía que enfrentaría a los leones, pero imploró ayuda a Dios.

Quizás ese día se sintió como Jesús en el huerto del Getsemaní, donde el Señor se angustió tanto por la traición que sudó grandes gotas de sangre que caían a tierra, implorando al Padre que lo liberara de la copa de sufrimiento, si fuera posible. Daniel se encomendó a Dios, permaneciendo firme y confiado en la ayuda divina. Pero también podemos aprender de esta experiencia del profeta; que así como alguien que en treinta días sin orar, muere espiritualmente, también el orar por treinta días por alguna persona, ya sea amigo, familiar o compañero de trabajo.

Esa oración perseverante, es como si los conectáramos a la cámara de oxigeno espiritual, y después de treinta días empezaremos a ver los resultados. El apóstol Santiago dijo: “La oración eficaz del justo puede mucho. Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.” (Santiago 5:16-18).