8 DE OCTUBRE · PERSEVERANDO EN LA FE PARA VENCER

Debemos entender que Satanás tuvo el control de este mundo por varios siglos, hasta que vino Jesús, para deshacer todas las obras del enemigo. Aunque Jesús le arrebato al adversario todas las armas en que este confiaba, y abrió un camino nuevo para cada uno de sus hijos. No obstante el adversario luchara para que la verdad del evangelio no llegue a los corazones de las personas, ya que esto es lo único que los podrá hacer libres. Juan 8:32. Y aquellos que el Señor levanta con un mensaje puro no contaminado con ese mensaje de fe y de esperanza, el enemigo tratara de desacreditarlos, y usara aún a líderes cristianos para que las personas cierren los oídos al mensaje de salvación.

Esto fue lo que hicieron los fariseos con Pablo, pues estos llenos de celos levantaron una de las persecuciones mas acérrimas en contra del apóstol, para ver si el desistía de su misión, mas la gracia de Dios lo sostuvo y pudo culminar su obra con éxito. Aunque los momentos que él vivió fueron muy difíciles. Como el mismo lo expreso: “¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces”. (2 Corintios 23-30). Antes de partir de este mundo, el Señor Jesucristo, consciente de que su misión tenía que ser culminada, y que quienes lo deberían hacer serían sus discípulos, les dijo: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones” (Mateo 28:18-19).

En esta declaración se resume el propósito de Dios que debía continuar hasta el fin: la salvación de toda la humanidad. El Señor Jesús, como todo un gran conquistador, les da a entender a sus seguidores que no deben temer a nada ni a nadie pues, Él se constituyó en Señor sobre todo, tanto en el cielo como en la tierra. Con esa confianza ellos deberían lanzarse a conquistar las naciones para su reino, haciendo que la visión corriera. Razón por la cual encontramos un liderazgo que no se dejaba amedrentar por los adivinos o hechiceros pues, ellos conocían el secreto de la guerra espiritual; ya que todo espíritu estaba bajo la potestad de Jesús.

Los apóstoles sabían cómo doblegar los poderes del infierno en cualquier ciudad a donde ellos llegaban a predicar el evangelio. Además, el evangelio que predicaban era un evangelio cargado de poder porque ellos habían renunciado a cualquier clase de prejuicio humano, y solamente se movían en la sensibilidad al Espíritu Santo. Los discípulos no se limitaron a ir a determinado lugar, sino que, además de ser excelentes ganadores de almas, permanecían con los recién convertidos hasta que éstos ya estuviesen formados y listos para dar fruto. Conocían el verdadero sentido del discipulado. Conscientes de que si querían tomar un ciudad, sería imposible sin haber formado líderes.